El músico grancanario, acompañado del guitarrista Antonio Toledo, clausura con un concierto la tercera edición del FICUP en el Teatro Leal de La Laguna
El timplista Germán López, acompañado del guitarrista Antonio Toledo, clausura el día 8 de julio, a las 19:30 horas, en el Teatro Leal, la tercera edición del Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna. López, que también imparte una clase magistral en el marco del citado evento junto a los también timplistas Derque Martín y David Duque, estima que es importante que este festival de instrumentos de cuerda pulsada haya incluido desde sus inicios en su programación la presencia de un instrumento popular como el timple junto a otros mucho más extendidos como la guitarra u otros históricos mucho menos conocidos como el caso de la tiorba.
“El timple es uno de nuestros símbolos culturales y patrimoniales, de modo que cualquier iniciativa que ayude a promoverlo y preservarlo siempre me parecerá un acierto. El marco de este festival es perfecto para un instrumento como el timple, ya que encaja perfectamente en él como ejemplo de instrumento de cuerda pulsada”, señala el timplista grancanario, cuya masterclass irá destinada principalmente a tratar de descubrir aspectos del timple quizá no muy habituales, deteniéndose a abordar aspectos referentes a sus posibilidades sonoras, estéticas y al estudio del instrumento en sus facetas tanto técnicas como interpretativas.
Formatos inexplorados
El músico lamenta que el timple, “siendo un instrumento de raíz popular -lo que casi siempre va asociado al no conocimiento escolástico musical- no haya generado suficiente material escrito para su estudio siendo más habitual la transmisión oral o sistemas de cifrado o tablatura. “Lo que hace falta es que cada vez haya más y mejor material del que disponer para su estudio. Su inclusión en el conservatorio genera la posibilidad y la necesidad, por otra parte, de ampliar la literatura para el instrumento que permita abordarlo desde una perspectiva cada vez más amplia. Siendo conscientes de ello, muchos compositores ya lo utilizan como instrumento solista para sus obras y el timple es incluido cada vez más en formatos inexplorados donde cada vez es más natural escucharlo y estudiarlo”, señala.
El timplista subraya que cuando diseña el repertorio de un concierto para un público quizás más entendido o especializado como el que podría acudir a un festival como el FICUP en comparación con otros eventos más populares y multitudinarios, lo hace basándose “en el formato y marco en el que se desarrolla el concierto. “En esta ocasión iré en formato de dúo junto a un guitarrista excepcional, Antonio Toledo, con el que he recorrido en gira más de quince países en varios continentes y actuando en teatros como el Lincoln Center de Nueva York, el Kennedy Center de Washington, el SF Jazz de San Francisco, entre otros. Es un dúo abierto a la experimentación donde el diálogo entre culturas a través del timple y la guitarra es constante”, añade. “Para mí la música es emoción, es un camino directo para comunicarnos, expresarnos y emocionarnos”.
En gran medida la propuesta musical del Germán López se ha basado en composiciones originales que lo han llevado a girar en siete ocasiones por EEUU, Canadá, China, Corea, Turquía, Alemania, Líbano, Jordania, Senegal, Ecuador, Portugal, Inglaterra, Noruega, República Checa, Mauritania o Marruecos. A lo largo de su sólida trayectoria ha colaborado con otros músicos e impulsado varios proyectos fuera del contexto de la música tradicional o de raíz. Ese acercamiento experimental a otros géneros y estilos le proporciona múltiples satisfacciones. “La experimentación es la base de mi trabajo. Es mi mayor reto. Me cautiva la idea es explorar caminos no recorridos anteriormente y la incertidumbre constante que se produce al enfrentarme a un nuevo proyecto. Entiendo que el acercamiento a otras culturas es un enriquecimiento constante, ya que la música sirve de puente para entender y acercarnos a otras maneras de ver la vida y la propia música, por lo que aprendo muchísimo de ese proceso en cada oportunidad que tengo”.
Y el maridaje de la tradición con los sonidos más contemporáneos o modernos casa en su proyecto de manera respetable, según explica, porque “el reto es justamente ese: partir de un sonido acústico y tradicional y mezclarlo a otras sonoridades, timbres, estéticas… Me parece interesante explorar sonoridades y culturas, pero siempre, hasta ahora al menos, usando el sonido del timple de la manera más acústica y natural posible. El timbre de nuestro instrumento tiene un encanto que me cautiva y por ello trato de alterarlo lo menos posible”.
Para Germán López “las posibilidades del timple son infinitas. Asistimos a un momento donde las músicas tradicionales se están abordando con mucho respeto y sin complejos a la hora de trabajarlas, mezclarlas y acercarlas a otras corrientes. Ello supone una clara vía de experimentación que seguro dará lugar a nuevas vías de expresión para el instrumento”, concluye el timplista.