Los actos programados se desarrollarán los días 22 y 23 de mayo en la Plaza de España de Los Llanos de Aridane, e incluirán ponencias, talleres, concursos, degustaciones y actuaciones musicales, entre otras actividades.

La Feria pondrá en valor la conexión histórica y el papel de La Palma en el comercio atlántico, que sirvió de puente para que el cultivo llegara a América en los viajes de Colón

En el marco de esta Feria se celebrará además el 90 aniversario de Destilerías Aldea, que de la mano de Familia Quevedo continúa perpetuando una tradición agrícola con enorme arraigo en la isla de La Palma, y que con enorme esfuerzo y dedicación han conseguido elevar a la categoría de excelencia sabiendo combinar tradición y modernidad

La visión diferencial de José Manuel Quevedo, maestro ronero y propietario de Destilerías Aldea de La Palma, le ha dado un nuevo impulso al ron agrícola de gama alta que elabora Destilerías Aldea

La I Feria de la Caña de Azúcar de Los Llanos de Aridane, que tendrá lugar los días 22 y 23 de mayo en la Plaza de España de Los Llanos de Aridane, en La Palm, indagará en la historia y la cultura de uno de los cultivos más importantes de la agricultura canaria. El programa de actividades incluye ponencias, talleres, concursos y degustaciones, entre otras actividades.

En el marco de esta Feria se celebrará además el 90 aniversario de Destilerías Aldea, que de la mano de Familia Quevedo continúa perpetuando una tradición agrícola con enorme arraigo en la isla de La Palma, y que con enorme esfuerzo y dedicación han conseguido elevar a la categoría de excelencia sabiendo combinar tradición y modernidad.

La visión diferencial de José Manuel Quevedo, maestro ronero y propietario de Destilerías Aldea de La Palma, le ha dado un nuevo impulso al ron agrícola de gama alta que elabora Destilerías Aldea. Y lo hace manteniendo la tradición de destilar la caña sobre fuego de leña, a la vez que logra imprimir potencia y profundidad al resultado final de cada añada sin perder de vista su elegante sabor. Rones de terruño que reviven el pasado glorioso de la caña de azúcar en Canarias y de una calidad en boca extraordinaria, que completan un catálogo de rones de edición limitada.

Ese proceso de elaboración tradicional unido al creciente interés del consumidor por el producto local y artesanal, y especialmente por los rones que cuentan con un proceso de elaboración como antaño, ha llevado a Ron Aldea a convertirse en un referente mundial en torno al consumo de rones agrícolas, que se producen de manera artesanal a partir del jugo de la caña de azúcar.

Ron Aldea elabora su gama reserva a partir del jugo de mayor calidad de la caña de azúcar canaria, conocido como guarapo, materia prima de calidad que le aporta personalidad, fuerza e intensidad al destilado final del ron, asegurando una calidad suprema en sus productos y respaldados por la garantía de ser una de las marcas canarias más reconocidas a nivel mundial dentro de este con varios premios internacionales.

Homenaje a la caña de azúcar. El cultivo de la caña fue el primer pilar económico de Canarias tras la conquista (siglos XV y XVI); La Palma conserva testimonios arquitectónicos únicos de esta "cultura del azúcar", como las Haciendas de Argual y Tazacorte. La I Feria de la Caña de Azúcar de Los Llanos de Aridane quiere rendir tributo a la preservación del patrimonio histórico y la dinamización económica del sector agrícola e industrial de la isla de la Palma, cuya relevancia histórica y patrimonial permitió el crecimiento económico de la Isla alrededor de ingenios que convertían en ron las hectáreas dedicadas al cultivo de la caña de azúcar.

La feria pondrá en valor la conexión histórica y el papel de La Palma en el comercio atlántico, que sirvió de puente para que el cultivo llegara a América en los viajes de Colón.

Pero sin duda, con la celebración de esta Feria de la Caña de Azúcar se va a conseguir indagar en la historia, la cultura y la materia prima de la caña de azúcar en Canarias y su repercusión social y económica.

Todo ello sin perder de vista la capacidad que puede tener un evento de estas características para lograr potenciar un turismo cultural interesado en el patrimonio industrial y etnográfico, a la vez que se trabaja en la sostenibilidad agrícola que fomenta el mantenimiento de cultivos tradicionales, capaces de producir azúcar, ron y obtener además guarapo y otros derivados.

El impacto económico de la Feria de la Caña de Azúcar en futuras ediciones permitirá reforzar la idea primigenia de identidad y tradición palmera al celebrar una actividad que ha perdurado a través de generaciones.

Y todo ello, en un contexto de recuperación tras la erupción volcánica, permitirá a la Feria de la Caña de Azúcar de Los Llanos de Aridane dar visibilidad a los agricultores y el fomento de ayudas al sector primario.

Maestros del ron. El origen del Ron Aldea de La Palma se remonta a 1936, año de fundación de la destilería a manos de Don Manuel Quevedo Alemán (1872-1968) en el municipio grancanario de La Aldea de San Nicolás de Tolentino. Un adelantado a su tiempo, Quevedo fue el primero entre sus competidores en optar por la destilación directa del jugo o guarapo de la caña recién molida y no de la melaza residual, con lo que conseguía mantener el sabor y aroma puros de la caña dulce, tradición que ha mantenido en el tiempo la Familia Quevedo y que se ha convertido en seña de identidad de uno de los mejores rones del mundo.

Nacido en Arucas, Quevedo emigra muy joven a Cuba, para trasladarse en 1888 a Santo Domingo donde ejerció labores en el mundo de los ingenios azucareros. Tras el regreso de las Antillas, a principios del siglo XX, trabajó a la sombra de su padre y su tío José Alemán, propietario de la fábrica azucarera de Bañaderos, tomando más tarde la dirección de la importante fábrica de la ciudad de Guía (Gran Canaria) adquirida en 1909 por el empresario inglés Mr. Leacock. Entonces, con 37 años, Quevedo ya era un más que reconocido maestro del azúcar y el ron.

Esta fábrica, bajo la dirección de Quevedo, estuvo a pleno rendimiento durante cuatro años, pero debido a los efectos negativos de la primera Guerra Mundial en 1916 la producción era casi nula, produciéndose el cierre y venta de la fábrica en 1919 al financiero portugués Enrique Figueroa Dasilva, quien se lleva los principales bienes de equipo y con ellos a Quevedo a la isla de Madeira. Todo ello coincidía con el fin del segundo ciclo de la caña de azúcar en Canarias, donde ya en 1920 habían cerrado las principales azucareras.

Quevedo y su familia vivirán en Madeira unos 15 años, desde 1919 hasta 1934, y lo hará como director de la fábrica azucarera de Sao Felipe (Funchal), propiedad del referido industrial Figueroa Dasilva, donde seguirá acumulando experiencias en la destilación de aguardiente.

En 1934, tras la quiebra económica de Figueroa, Manuel Quevedo regresa a Canarias con su familia. En este momento, con la experiencia acumulada anteriormente y con la idea de continuar en el mundo azucarero y de la destilación, comienza a desarrollar el proyecto de la fábrica del Ron Aldea que abre sus puertas en 1936 coincidiendo con un nuevo ciclo de la caña de azúcar en Canarias.

Entre 1954 y 1956 se produce el traspaso de la fábrica a la sociedad agrícola Rodríguez Quintana, que realiza una profunda remodelación de la industria con un nuevo edificio, un nuevo alambique, cubas y depósitos de almacenamiento, pero manteniendo a Quevedo como director técnico.

A mediados de los 50 es Don Carmelo Quevedo, hijo de Don Manuel, quien se va a la Palma con la marca actual: Ron Aldea, dando lugar un segundo ciclo en la historia y producción de este producto. Unos años más tarde, en 1969, un hijo de Carmelo, José Manuel Quevedo Hernández se traslada también a la Palma para continuar con la historia familiar.

La Familia Quevedo, cuatro generaciones después, continúa fiel a la tradición de sus antepasados en un antiguo edificio del pueblo de San Andrés junto al mar. Desde 2001, la cuarta generación: María Montserrat, María Jesús y José Manuel, han tomado el relevo de la marca con el deseo de prolongar el legado familiar de los primeros maestros roneros, con la destilación directa del jugo de caña y en el mismo alambique que comenzaron a utilizar los maestros destiladores en 1936 (alambique de cobre, destilación en continuo y horno de leña) como clave para mantener intacta la calidad y el sabor singular de Ron Aldea, al que se ha sumado hace unos años un nuevo alambique que se alterna con el original, combinando tradición y modernidad..

En esta nueva etapa, la familia Quevedo ha logrado su expansión nacional e internacional, obteniendo numerosos galardones nacionales e internacionales, que ponen en valor la labor tradicional de un cultivo tan enraizado a Canarias como el de la caña de azúcar.

Abrirse al mundo. Ron Aldea se elabora en el trapiche de El Melonar, sobre el acantilado de Rompecabos, junto a Puerto Espíndola en San Andrés y Sauces, enclave histórico por su vinculación al comercio del azúcar palmero y escenario perfecto para degustar el placer de volver a las raíces. En el mismo lugar se encuentra el Centro de Interpretación de la Caña de Azúcar y el Ron, un museo que recibe cada año cerca de 70.000 visitas.

Los turistas y residentes pueden disfrutar de un maravilloso viaje a través de la historia de una de las tradiciones con mayor arraigo en Canarias, conociendo todo el proceso de elaboración del ron desde la zafra de la caña de azúcar, a partir de Semana Santa y durante los siguientes tres meses; pasando por la molienda de la caña una vez seleccionada; el proceso de fermentación del guarapo; la destilación del guarapo que permitirá al ron mantener el sabor, aroma y bondades de la caña de azúcar recién cortada; el proceso de maduración y mezcla que requiere gran maestría y paciencia; y, finalmente, la hidratación con agua procedente de los nacientes de Marcos y Cordero y su reposo durante un periodo mínimo de dos meses, para que se produzca la integración y ensamblaje de todos sus elementos.

Este Centro de Interpretación logra que el público se sienta partícipe en cada una de las etapas y de los aspectos históricos, sociales y culturales de un cultivo que durante los siglos XV y XVI fue de gran importancia para la economía local. Un espacio diseñado también para que el visitante aprenda a diferenciar entre los rones artesanales hechos directamente del jugo conservando todas sus propiedades y características organolépticas de la caña, de los rones industriales que se hacen con la melaza y son mayoría en el mercado.

Un viaje en el tiempo que devuelve al visitante el origen artesanal de una destilería de ron que mantiene al día la tradición y la máxima calidad de sus productos, dirigidos al mercado local pero también a la exportación a Europa y Canadá, aportando nuevos sabores para una historia que continúa con la ilusión de brindar el mejor legado a la futura quinta generación de Ron Aldea.