La compañía reclama especialización, coordinación sociosanitaria y aplicación efectiva de la Ley ELA para garantizar cuidados seguros, sostenibles y escalables

A partir de su experiencia, la firma crea una Unidad Especializada de ELA para reforzar la atención domiciliaria en casos de alta complejidad

En 2025, el 20% de las nuevas familias atendidas por Qida correspondió a personas con enfermedades crónicas complejas y, en los últimos años, Qida ha acompañado a más de 300 familias con esclerosis lateral amiotrófica (ELA). A partir de esta experiencia, la compañía ha presentado un decálogo estratégico para mejorar la atención en domicilio de personas con ELA y otras patologías de alta complejidad.

Cuando una enfermedad exige atención constante, especializada y prolongada en el tiempo, el reto deja de ser únicamente clínico para convertirse en una cuestión de organización, sostenibilidad y modelo de cuidados.

La ELA es uno de los ejemplos más claros: una patología de alta complejidad que tensiona a las familias, a los profesionales y al propio sistema sociosanitario.

La práctica diaria en la atención a personas con ELA demuestra que el impacto real no depende únicamente del presupuesto asignado, sino de cómo se planifica, coordina y ejecuta el cuidado de forma integrada. Cuidar mejor no es solo una cuestión de humanidad, sino una condición imprescindible para sostener el sistema a largo plazo.

La compañía subraya que la ELA no puede abordarse desde un modelo estándar de ayuda domiciliaria. Se trata de situaciones que requieren especialización acreditada, coordinación interinstitucional efectiva y una aplicación rigurosa del nuevo marco normativo.

1. Reconocer la alta complejidad como punto de partida
La ELA exige cuidados continuos, soporte respiratorio en fases avanzadas y acompañamiento intensivo estructurado. Tratarla como un servicio generalista genera riesgos clínicos e ineficiencias operativas.

2. Aplicar de forma efectiva la Ley ELA
La Ley ELA (Real Decreto 969/2025) introduce mecanismos para agilizar el reconocimiento de dependencia y activar recursos con mayor rapidez. Su correcta implementación es determinante para evitar demoras críticas.

3. Priorizar el reconocimiento del Grado III+ en fases avanzadas
La identificación precoz de situaciones de dependencia extrema permite activar apoyos intensivos y evitar interrupciones en la atención domiciliaria.

4. Apostar por formación específica y evaluable
La atención en ELA requiere conocimientos clínicos concretos. Qida ha desarrollado una formación estructurada en 8 módulos especializados, con evaluación obligatoria antes de la incorporación al domicilio.

5. Integrar formación práctica en entornos especializados
La especialización no puede ser sólo teórica. La exposición práctica a cuidados complejos eleva el estándar asistencial y reduce riesgos. En este sentido, Qida trabaja junto a fundaciones y hospitales para realizar una formación práctica a sus profesionales.

6. Exigir experiencia acreditada en casos complejos
Las movilizaciones, transferencias y cuidados respiratorios requieren profesionales con certificación específica y experiencia demostrable.

7. Coordinar activamente con el sistema sanitario y social
La atención domiciliaria debe estar alineada con servicios de neurología, unidades hospitalarias y servicios sociales para garantizar continuidad asistencial, intercambio fluido de información clínica y coherencia en las decisiones terapéuticas.

8. Aprovechar plenamente las prestaciones económicas disponibles
Las ayudas vinculadas a la Ley ELA permiten asegurar atención continuada en el domicilio. La planificación financiera anticipada y el acompañamiento en la tramitación administrativa es clave para la sostenibilidad familiar.

9. Proteger al entorno familiar mediante planificación estructurada
El cuidado en ELA impacta intensamente en la familia. La anticipación y la organización reducen la sobrecarga y evitan decisiones improvisadas en fases críticas.

10. Entender la escalabilidad como garantía de sostenibilidad del sistema

La experiencia acumulada en cientos de casos demuestra que la humanización del cuidado es compatible con modelos organizativos estructurados, medibles y replicables. Evaluar resultados y estandarizar procesos permite sostener el sistema sin comprometer la calidad.

Especialización y sostenibilidad: el reto estructural

En 2025, el 20% de las nuevas familias atendidas por Qida correspondieron a personas con patologías crónicas complejas. Esta realidad ha impulsado la creación de una Unidad Especializada de ELA, orientada a dar respuesta a las necesidades clínicas, organizativas y emocionales que plantea esta enfermedad.

La unidad integra un modelo de atención específico que combina profesionales especializados, coordinación sociosanitaria estructurada y protocolos de atención adaptados a cada fase de la enfermedad. Para ello, Qida ha reforzado la especialización de los equipos implicados en estos servicios, desde las personas cuidadoras hasta las coordinadoras de caso, incorporando formación específica, experiencia acreditada en cuidados complejos y herramientas de seguimiento clínico y social.

Además, la unidad articula un modelo de coordinación activa con el sistema sanitario y social, trabajando en colaboración con hospitales, unidades de neurología, fundaciones especializadas y servicios sociales para garantizar continuidad asistencial, anticipación de necesidades y coherencia en la planificación del cuidado.

Para la compañía, la reciente aprobación de la Ley ELA representa una oportunidad histórica para transformar la organización de los cuidados en España, siempre que se aplique con rigor y coordinación entre administraciones.

“Cuidar la ELA no es solo una cuestión sanitaria, es un reto organizativo y estructural para el sistema. Si queremos que la Ley ELA tenga un impacto real, debemos profesionalizar la atención domiciliaria, coordinar mejor los recursos y apostar por modelos especializados y escalables. Solo así podremos garantizar que las personas con enfermedades de alta complejidad reciban una atención digna, segura y sostenible en el tiempo”, afirma Oriol Fuertes, CEO y fundador de Qida.

Sobre Qida

Qida es la empresa líder en España en el acompañamiento y atención al segmento sénior en el hogar. Su misión es que más personas vivan más tiempo y con mejor calidad de vida en casa, a través de un modelo innovador que integra cuidado, prevención, tecnología y coordinación sociosanitaria.

Desde su creación, ha acompañado a más de 20.000 familias y trabaja con administraciones públicas y entidades privadas en la construcción de un sistema de cuidados más eficiente, personalizado y humano.

Como compañía B Corp y de impacto social, Qida impulsa un nuevo paradigma de atención centrada en la persona: ofrece cuidados públicos y privados de calidad, desarrolla programas de prevención, aplica tecnología avanzada para la gestión del SAD y la coordinación integrada, y actúa como un integrador de soluciones en el hogar. Todo ello con un propósito claro: transformar el cuidado en España.