La Agrupación Folclórica Nuestra Señora de Guadalupe protagonizó un emotivo pregón que recorrió la memoria del barrio y reconoció a sus cinco miembros fundadores
Carretería dio comienzo a sus fiestas en honor a Nuestra Señora de Guadalupe con una noche cargada de emoción, memoria y reconocimiento a las personas que, generación tras generación, han contribuido a construir la identidad de este barrio de Moya.
El pregón tuvo como protagonistas a varios componentes de la Agrupación Folclórica Nuestra Señora de Guadalupe, que asumieron el honor de anunciar el inicio de unas celebraciones especialmente vinculadas a las raíces, las tradiciones y la historia de Carretería.
La presentación del acto corrió a cargo de un miembro de la junta directiva de la Asociación de Vecinos Tilama, quien puso en valor el significado de unas fiestas que representan mucho más que un calendario de actividades. Son, como recoge la intervención, «memoria, tradición, convivencia y esperanza» y una oportunidad para reencontrarse y mantener vivos los vínculos que convierten al barrio en una gran familia.
Posteriormente tomaron la palabra como pregoneros Alejandro Perdomo, Abián Ojeda y Enrique Pérez, quienes fueron desgranando una historia construida a través del esfuerzo de sus vecinos, de las dificultades de otras épocas, de la emigración, del trabajo de las familias y, especialmente, del papel de las mujeres que sostuvieron buena parte de la vida cotidiana del barrio.
El pregón recordó una Carretería marcada por el trabajo en las zafras del tomate, los desplazamientos diarios hacia Las Palmas, las tareas agrícolas y ganaderas, los lavaderos, la búsqueda de agua en la Fuente de Doramas, los juegos de una infancia sin las comodidades actuales y los esfuerzos de las familias para que sus hijos pudieran estudiar.
También hubo espacio para hablar de la emigración hacia Cuba y Venezuela y de aquellas personas que tuvieron que abandonar su tierra en busca de un futuro mejor. Una memoria que continúa formando parte del sentimiento de quienes, aunque se marcharon, nunca dejaron de llevar Carretería en el corazón.
Uno de los momentos centrales del pregón estuvo dedicado a la historia de la Agrupación Folclórica Nuestra Señora de Guadalupe, nacida oficialmente el 9 de enero de 1998 en el seno de la Asociación de Vecinos Tilama.
Desde entonces, la agrupación se ha convertido en uno de los principales referentes culturales del barrio, llevando el nombre de Carretería y de su patrona allí donde actúa. El pregón recordó también la tradición folclórica anterior del barrio y la presencia de agrupaciones como el Grupo Folclórico Doramas y Guanche Doramas.
La agrupación, además, mantiene una trayectoria de más de un cuarto de siglo dedicada a conservar y difundir el folclore canario. Su recorrido ha incluido romerías, festivales, encuentros de bailadores, bailes de taifa y actos religiosos, además de tres trabajos discográficos y dos participaciones en el programa de Televisión Española Tenderete. En 2017 recibió la Medalla de Oro de la Villa de Moya por su contribución a la recuperación, conservación y difusión de la música tradicional.
Uno de los instantes más emotivos de la noche llegó con el homenaje a los cinco miembros fundadores de la Agrupación Folclórica Guadalupe, una iniciativa que permitió reconocer públicamente a quienes hicieron posible que aquel proyecto nacido en 1998 continúe hoy más vivo que nunca.
El primero de los reconocimientos fue para Antonio Juan Díaz Sosa, primer presidente de la agrupación y uno de sus grandes impulsores, fallecido el pasado 23 de febrero. Durante veintiún años estuvo al frente de la formación, dejando una huella que, como se destacó durante el pregón, continúa presente en cada ensayo, actuación y nota interpretada por la agrupación. Su placa fue entregada a título póstumo y recogida por un miembro de su familia.
También recibieron placas de reconocimiento Santiago Santana Déniz, secretario fundador; José Marrero de la Fe, tesorero fundador; Carmen Herrero de la Hoz, una de las fundadoras; y Ana María Betancor Domínguez, quien continúa formando parte de la agrupación veintiocho años después de su creación.
El homenaje quiso poner en valor no solo la aportación individual de cada uno de ellos, sino el sueño colectivo que permitió que Carretería volviera a contar con una agrupación folclórica propia y que sus tradiciones continuaran pasando de una generación a otra.
Especialmente emotivas fueron las palabras dedicadas a Carmen Herrero de la Hoz, llegada desde Madrid y plenamente integrada en la vida de Carretería, poniendo de manifiesto que el sentimiento de pertenencia también se construye desde el cariño, el compromiso y el respeto por la tierra y sus tradiciones.
El acto concluyó con la puesta en escena del espectáculo musicoteatral de la Agrupación Folclórica Nuestra Señora de Guadalupe, llevando al escenario parte de esa memoria que había protagonizado el pregón.
La representación, titulada Historia de un Romance, enlazó directamente con uno de los capítulos más importantes de la historia de Carretería: la emigración y el recuerdo de quienes tuvieron que marcharse para buscar un futuro mejor. El propio pregón presentó el espectáculo como un homenaje a tantos hombres y mujeres que tuvieron que alejarse de su tierra sin renunciar nunca al recuerdo de su barrio.
De esta manera, Carretería abrió sus fiestas desde la memoria y el reconocimiento. Una noche para recordar de dónde viene el barrio, agradecer a quienes ayudaron a construirlo y reivindicar unas tradiciones que siguen encontrando en la música popular una de sus mejores formas de expresión.
Porque, como quedó reflejado durante el pregón, Carretería no es solamente un lugar. Es, sobre todo, su gente, sus recuerdos, sus costumbres y la capacidad de sus vecinos para mantener viva una identidad que continúa pasando de padres a hijos.