Las asociaciones recuerdan que el proyecto presentado por la empresa Bass Company SL se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria

Un informe de la Federación Provincial de Pescadores de Las palmas advierte que la instalación de jaulas colisiona con la pesca artesanal y recuerda que la zona es una de las reservas para la cría de Angelote de la isla

La Unión de Asociaciones de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria (Unión de Asociaciones) ha recibido con preocupación la noticia de los proyectos para la instalación de piscifactorías en la costa del municipio de La Aldea de San Nicolás. Según se desprende de la información facilitada por las cofradías de pescadores, esta instalación de pesca industrial se situaría entre las puntas de Góngora y La Aldea, en el litoral noroeste de la isla. Este lugar está dentro de la Reserva de La Biosfera de Gran Canaria siendo parte de su zona de transición, dónde se permite la actividad económica, aunque supeditada a la conservación de los valores medioambientales y culturales del territorio.

El propio Plan de Gestión de la reserva de la biosfera señala que uno de los objetivos de la figura de protección es “el apoyo de las prácticas pesqueras tradicionales” y “la protección de los ecosistemas y la biodiversidad”. En este sentido, la Unión de Asociaciones, que aglutina a 24 asociaciones y agrupaciones del entorno rural y pesquero de la isla, solicita al Gobierno de Canarias que paralice la instrucción del expediente para dar cabida a los reclamos de las vecinas y vecinos y pescadores de la zona y al Cabildo de Gran Canaria que haga valer su voz para evitar que este proyecto siga adelante.

La preocupación del sector pesquero tradicional por este proyecto es máxima y desde la Cofradía de Pescadores de Agaete, miembro de la Unión de Asociaciones, recuerdan que ya han presentado un documento de alegaciones en el que se explica con detalle la colisión de intereses entre la empresa promotora del proyecto y las familias de Agaete y La Aldea que se dedican a la pesca tradicional. Este informe, que se remitió al Gobierno de Canarias en julio de 2024, recuerda que el área es una zona de pesca tradicional desde hace cientos de años y que no se ha tenido en cuenta la actividad de las embarcaciones menores de 15 metros para delimitar el área.

Además, el Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura de Canarias (PROAC) debe “garantizar que las actividades y usos en el medio marino sean compatibles con la preservación de la biodiversidad”. En este sentido, señala el informe, no se ha tenido en cuenta que los fondos situados entre las puntas de Góngora y La Aldea están ocupados por amplios sebadales por lo que es una zona de cría de peces. Entre ellos destaca el Angelote, una especie en peligro de extinción que “está protegida al cien por cien con las artes de pesca tradicional”.

Desde las Cofradías artesanales se recuerda que la acuicultura es una actividad extremadamente agresiva con el ecosistema y que presenta grandes riesgos. El más evidente es el de la contaminación. El hacinamiento de miles de peces en espacios reducidos provoca la acumulación de materia orgánica (heces y restos de comida) en los fondos ahogando a los sebadales, lo que pone en riesgo el equilibrio de los ecosistemas. Este tipo de instalaciones de carácter intensivo e industrial también provocan la expansión de plagas y enfermedades como el piojo de mar y la contaminación del agua por antibióticos.

Este lugar, defienden, no es adecuado para este tipo de instalaciones: “No se entiende como con la producción actual de especies producidas por piscifactoría en las islas y con el aumento de zonas de protección y caracterización de la isla como puede aceptarse un proyecto para crianza de lubina en un enclave que está situado dentro de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria”, señalan con contundencia los pescadores y pescadoras artesanales.

En lo que respecta al riesgo de escapes masivos, los pescadores de la Provincia de Las Palmas recuerdan que entre 1998 y 2010 se produjeron un total de 16 fugas en instalaciones acuícolas de Canarias; y que la que aconteció en La Palma en enero de 2010 supuso el escape del 90% de los ejemplares (1,5 millones de lubinas que son una especia depredadora para la pesca local) y graves consecuencias para el ecosistema y la flota tradicional. El riesgo sobre zonas tan sensibles para la biodiversidad marina de Gran Canaria es real y la cercanía de Guguy debería ser un freno a este tipo de infraestructuras. En este sentido, el informe recuerda que “cuando se han producido escapes masivos en las costas del Sur de Gran Canaria, en unas 48 horas ya se han encontrado lubinas en el Puerto de Agaete”.

Apoyo a la movilización del 7 de junio

“Es un contrasentido plantear una infraestructura de este tipo a dos pasos de las costas del Parque Natural de Tamadaba” señala Cristóbal Sánchez, presidente de la Unión de Asociaciones. Hay que recordar, añade, que “el límite oeste de la zona donde se pretende instalar esta explotación es la Punta de La Aldea. Y a siete kilómetros de este lugar se encuentra la Playa de Guguy. Estamos hablando de instalar una industria altamente contaminante y extremadamente peligrosa para la fauna marina local que pone en peligro la continuidad de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria a menos de diez kilómetros de lo que quieren que sea un parque nacional que se cataloga como un futuro vivero de especies de interés pesquero”. Por ello, “es necesario paralizar cualquier tramitación que esté en marcha y hacer un estudio riguroso del impacto que puede tener esta explotación”. Para Cristóbal Sánchez, no sólo está en riesgo el frágil ecosistema costero de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, sino que “también se pone en peligro la flota pesquera artesanal de Agaete, Mogán y Arguineguín.

La Unión de Asociaciones se adhiere a las movilizaciones y las acciones de las pescadoras y los pescadores y vecinos y vecinas de la Reserva de la Biosfera en su lucha para “salvaguardar nuestra riqueza natural y nuestra cultura pesquera tradicional”, destaca Cristóbal Sánchez.