El incremento de costes derivado de la guerra en Irán se une a una meteorología muy adversa para conformar una previsible campaña de ruina para los agricultores de cereal. UPA hace un llamamiento a los intermediarios para acabar con los precios de ruina en productos como la cebada, el trigo o el maíz

La guerra en Irán está teniendo un impacto muy diferente al que tuvo, en sus inicios, la guerra en Ucrania. El conflicto en Oriente Medio ha provocado un incremento súbito y desmesurado del precio de carburantes y fertilizantes. Al mismo tiempo, los precios de los cereales se mantienen en niveles muy bajos.

Todos los sectores agrícolas y ganaderos están sufriendo el incremento de los costes de producción, pero en determinados sectores la evolución del precio de los insumos tiene un mayor impacto. Es el caso de los cultivos extensivos, donde las cotizaciones se han hundido en las últimas semanas hasta llegar un punto históricamente bajo, con la cebada cotizando a 182 euros por tonelada, el trigo a 203 y el maíz a 219 euros por tonelada.

Los cultivos que más están sufriendo el incremento tanto de gasóleo como de fertilizantes son los cultivos de regadío y muy especialmente el maíz, debido a los bajos precios. En este grupo de más damnificados debemos citar también al arroz, que está pasando también por una crisis de precios, con stocks muy altos en manos de la producción.

Desde UPA creemos que es muy posible que las siembras de maíz y arroz –los cultivos “estrella” del regadío español– se reduzcan en esta campaña, debido a la gran incertidumbre que sufren los agricultores y las enormes dudas sobre su rentabilidad.

Sectores en pérdidas

Los abonos de fondo han subido de media de 100 a 140 €/tonelada. Los nitrogenados, especialmente la urea, se han disparado. Hay zonas donde no se da ni precio, y en otras va de los 850 €/t a los 920 €/t. Incluso en el campo está empezando a correr la idea de que pudiera haber desabastecimiento de nitrogenados en la parte final de la campaña por la reducción de las importaciones y de la producción nacional, por los altos precios del gas natural, materia prima de este insumo.

En UPA hemos realizado una simulación sobre la base de los estudios ECREA, del Ministerio de Agricultura, con impactantes resultados: En el caso del maíz, si consideramos el precio de venta en origen del producto, los costes de carburante y fertilizante, y dejando el resto de variables constantes respecto a 2024, incluyendo la ayuda anunciada de 55 euros por hectárea, un agricultor medio pasaría de tener un beneficio de 247 euros/hectárea a unas pérdidas de 346 euros/hectárea. Algo inasumible para el sector. Consideramos que el precio del maíz pagado al agricultor debería estar a un mínimo de 251 euros/tonelada para cubrir los costes de producción y cumplir así la Ley de la Cadena Alimentaria.

En el resto de sectores de regadío el impacto de esta crisis va a ser muy importante también, especialmente en arroz, remolacha, algodón y tomate para industria. Si hablamos de los cultivos leñosos es previsible que resistan algo mejor los efectos de esta situación, pues su estructura de costes no es tan dependiente de combustibles y fertilizantes.

Si nos fijamos en la cebada, el impacto del encarecimiento del precio de fertilizantes y gasóleo es menor que en el caso del maíz, por ser éste un cultivo de otoño-invierno, pero aun así la simulación apunta que, sobre una producción media en secano de 2.861 kilogramos/hectárea (y teniendo presente que la evolución de las temperaturas, viento y lluvias de los dos últimos meses apuntan a una reducción muy notable de las buenas expectativas de cosecha que había a la salida del invierno para los secanos españoles) y un precio de 182 €/t, las pérdidas por hectárea ascienden a 175 euros. Y teniendo en cuenta la futura ayuda de 22 €/ha por el incremento del precio de los fertilizantes. Sería necesario que el precio de la cebada se situase en 243 €/t solo para cubrir costes.

Sensatez, responsabilidad y acción

Desde UPA nos vemos obligados a reclamar una vez más sensatez y responsabilidad a los agentes del sector que intermedian en la compra de productos agrícolas. No cabe duda que hay operadores que están influyendo en la conformación de precios anormalmente bajos para las citadas materias primas (maíz, trigo, cebada, arroz…) que juegan a especular con las cotizaciones de las materias primas obteniendo beneficios de esta situación.

Hacer país es trabajar por que la cadena alimentaria sea una cadena de valor, esto se está consiguiendo en otros sectores de la agricultura española, pero no en el de los cereales. Estos alimentos siempre han sido una commodity sujeta a los precios internacionales, pero hay elementos en clave nacional que deberían hacer que el precio de los cereales fuera sensiblemente más alto al precio de ruina que se está pagando a los agricultores.

Es el momento para que la industria de los piensos dé un paso al frente y se plantee pagar por los cereales un precio que cubra los costes de producción de los agricultores españoles. Ya está bien de arruinar a un sector cuando hay razones objetivas para elevar el precio de los cereales.

A río revuelto, ganancia de pescadores, siempre se ha dicho, y es evidente que la agricultura española se encuentra en este momento en un “río revuelto” de costes disparados, shocks geopolíticos, clima adverso y cotizaciones bajas de sus productos. Y en esta situación sólo nos falta identificar claramente a los “pescadores”: intermediarios y agentes del sector que se benefician de una situación de precios hundidos en origen.

Sin embargo, ni las Comunidades Autónomas, ni el Gobierno español ni la Unión Europea pueden quedarse de brazos cruzados ante esta situación. Reclamamos que tomen cartas en el asunto y actúen convocando a todas las partes implicadas –agricultores, operadores, industrias…– para asegurar que se cumple la Ley de la Cadena Alimentaria y se mantiene una rentabilidad adecuada que nos permita sacar adelante las cosechas.

Debemos recordar que en los últimos diez años, España ha perdido un millón de hectáreas de cereales que han pasado a leñosos. Esta deriva nos hace más débiles como país y debería hacer que todos los actores de la cadena alimentaria y responsables políticos se alarmen y actúen.

Nos jugamos nada más y nada menos que nuestra soberanía alimentaria, los suministros para nuestra industria y alimentaria y nuestras cooperativas, el alimento base para nuestra ganadería y el medio de vida de miles de hombres y mujeres que cada año invierten sus esfuerzos y sus economías en sembrar para después recoger y alimentarnos a todos, cobrando por ello un precio justo. ¿Tan difícil es de conseguir?

Cristóbal Cano es agricultor en Jaén y secretario general de UPA.

UPA reúne a más de un centenar de agricultores y ganaderos jóvenes en la sede de John Deere en Parla para demostrar su papel esencial: “Somos el presente y el futuro de la producción de alimentos”

Participantes en el 3º Encuentro de Jóvenes de UPA. Foto: Joaquín Terán.Participantes en el 3º Encuentro de Jóvenes de UPA. Foto: Joaquín Terán.

La federación joven de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA Joven) ha organizado esta semana en el Centro de Innovación John Deere en Parla (Madrid) un encuentro de jóvenes profesionales de la agricultura y la ganadería de toda España.

Con la colaboración de John Deere, Fertinagro Biotech, Bayer, Digitanimal y Deoleo, así como del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la organización agraria ha auspiciado intensos debates sobre el presente y el futuro de la producción de alimentos, con especial foco en las explotaciones agrícolas y ganaderas de carácter familiar.

La conclusión de los diálogos e ideas compartidas en el encuentro es rotunda: “Hay futuro para la agricultura y ganadería familiar, pero es imprescindible asegurar una rentabilidad justa y estable de las explotaciones, así como servicios de calidad para los habitantes del medio rural”, como ha asegurado el secretario general de UPA, Cristóbal Cano.

“Necesitamos apoyar el relevo generacional. Las Administraciones son conscientes de ello, pero echamos en falta que las ayudas no estén adaptadas a las diferentes realidades sectoriales y territoriales que tenemos”, ha explicado Cano. “No puede ser que haya un joven que quiera incorporarse y las medidas que deben apoyarles no estén adaptadas a ellos”, remarcó.

Los y las agricultores y ganaderos asistentes señalaron el acceso a la tierra, al agua y a la financiación, la crisis de rentabilidad y la simplificación burocrática como los principales retos a los que debe darse solución en España y en Europa.

La organización agraria UPA denuncia que los operadores petrolíferos están disparando los precios del gasóleo agrícola de forma desmesurada e injustificada. Reclaman al Gobierno que intervenga urgentemente

Usura y especulación. Es lo que la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) considera que está ocurriendo en las últimas horas en el sector de los operadores y distribuidores petrolíferos. La consecuencia: el precio del gasóleo agrícola se ha disparado a niveles insólitos, con precios hasta un 100% más elevados que hace una semana.

Desde que comenzó la guerra abierta en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la respuesta del país del golfo pérsico, agricultores y ganaderos han empezado a recibir ofertas de sus distribuidores “totalmente inasumibles e injustificadas”, según denuncia la organización agraria.

UPA ha exigido al Gobierno que “actúe de inmediato para evitar estas prácticas especulativas que están llevando a cabo los operadores petrolíferos”. Los agricultores recuerdan que menos de un 5% del petróleo que consumimos en España proviene de la zona de conflicto, lo que demuestra que estas subidas no responden a una situación real de mercado.

Los agricultores recuerdan el caso del triste accidente ocurrido en Adamuz, cuando el Gobierno impulsó una estrategia de contención de precios ante una situación de crisis. “Reclamamos lo mismo”, afirman. “El Estado debe proteger a los sectores que se ven afectados por crisis sobrevenidas ajenas a nuestra actividad”.

La organización agraria reclama al Gobierno que se muestre firme y actúe interviniendo un mercado que está demostrando no responder a comportamientos lógicos. UPA recuerda que el gasóleo que utiliza la maquinaria agrícola es una fuente de energía necesaria, estratégica e insustituible a día de hoy, por lo que España debe asegurar su suministro a precios lógicos para mantener la producción de alimentos en niveles seguros y estables.

Asegurar el suministro

UPA ha mostrado también su temor ante rumores que aseguran que podría haber problemas de suministro de gasóleo agrícola. “Pedimos al Gobierno que despeje las dudas y asegure la disponibilidad de esta fuente de energía”, han señalado. Igualmente, la organización pone de manifiesto que materias primas como la urea –que se fabrica a partir de gas natural– habría disparado su precio hasta un 20%, respondiendo a la misma lógica especulativa.

El Parlamento Europeo aprueba las cláusulas de salvaguarda del Acuerdo UE-Mercosur, las más firmes incorporadas nunca a un acuerdo comercial europeo

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado hoy, por 483 votos a favor, 102 en contra y 67 abstenciones, el nuevo reglamento que incluye las denominadas cláusulas de salvaguarda, diseñadas para proteger a los sectores agrícolas y ganaderos europeos de posibles efectos negativos del acuerdo.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha aplaudido el resultado de la votación. “Con estas cláusulas podemos afirmar que el Acuerdo UE-Mercosur es el que contempla las mayores cotas de protección hasta la fecha en acuerdos comerciales europeos con terceros países”, ha declarado Cristóbal Cano, su secretario general.

UPA cree que estas cláusulas son un logro de las movilizaciones del sector y de las negociaciones al más alto nivel celebradas entre las instituciones europeas y las organizaciones agrarias. “Hemos posicionado al sector agrario al mismo nivel que otros sectores de la economía. Si se detectan efectos perniciosos del acuerdo, las preferencias arancelarias se detendrán”, han explicado.

Tras esta aprobación, la Comisión Europea deberá iniciar una investigación sobre la necesidad de medidas de protección si las importaciones de productos sensibles, como carne de ave, vacuno, huevos, cítricos o el azúcar, aumentan un 5% sobre la media de tres años y, al mismo tiempo, los precios de importación se sitúan un 5% por debajo del precio en la UE.

Así mismo, los Estados miembros o personas físicas o jurídicas que representen al sector, podrán solicitar una investigación en caso de amenaza de perjuicio grave para el sector afectado. Además, la Comisión deberá presentar un informe cada seis meses como mínimo al Parlamento con la evaluación del impacto de las importaciones de productos sensibles.

Próximos pasos

Tras la aprobación formal del Consejo, el reglamento se publicará en el Diario Oficial de la UE. Las salvaguardas serán de aplicación una vez que el acuerdo comercial interino con Mercosur entre en vigor. Las cláusulas de salvaguarda bilateral se incorporarán al Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y al acuerdo comercial interino.

Desde UPA han asegurado que mantendrán una “pulcra vigilancia” y exigirán que tanto la UE como los Estados Miembros “destinen los máximos medios y sean absolutamente diligentes para que se cumpla lo aprobado y logremos así que este acuerdo aporte beneficios para España”.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos reclama desde el Congreso a todos los grupos políticos un impulso urgente a la Ley de Agricultura y Ganadería Familiar

La organización agraria UPA ha reclamado hoy a todas las fuerzas políticas que aceleren los trámites para lograr la aprobación de la Ley de Agricultura Familiar en esta legislatura. Desde una jornada en el Congreso de los Diputados, con asistencia de agricultores y ganaderos, expertos y diputados, UPA ha resumido los resultados de su proyecto “La Agricultura Familiar ante la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo”, ejecutado en los últimos meses con la financiación de la European Climate Foundation y la colaboración de FADEMUR, SEAE y WWF.

El secretario general de UPA, Cristóbal Cano, ha puesto de manifiesto que la agricultura y ganadería familiar son “la columna vertebral del medio rural” y por ello este modelo debe estar en el centro de las políticas públicas. “Todas las fuerzas políticas tienen la oportunidad de demostrar que apoyan al campo diciendo sí a esta Ley”, asegura Cano. “Necesitamos una agricultura con agricultores y ganaderos, y esto sólo será posible si frenamos a los modelos agroindustriales y a los especuladores”.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos sitúa a la agricultura y la ganadería familiar en el núcleo del debate sobre el futuro del sector agrario ante la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo. En un contexto marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la inestabilidad geopolítica, la organización advierte de la “especial vulnerabilidad” del sector primario y reivindica el refuerzo de un modelo productivo que garantice alimentos, gestione el territorio de forma sostenible y mantenga la cohesión social y económica del medio rural.

UPA defiende que la agricultura y ganadería familiar constituyen el pilar del sistema agroalimentario español y europeo, frente a modelos basados en la concentración de tierras y la entrada de grandes fondos de inversión. Según la organización, “solo las explotaciones familiares pueden liderar una transición ecológica justa, siempre que se asegure su viabilidad económica”. En este sentido, subraya que “no puede haber sostenibilidad ambiental sin rentabilidad para agricultores y ganaderos, ni transición verde sin población activa en el territorio”.

En opinión de UPA, la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo son una “oportunidad histórica” para reorientar las políticas públicas, aunque alerta de que sus objetivos solo serán alcanzables si se adaptan a la realidad del sector familiar. UPA reclama una Ley de Agricultura y Ganadería Familiar que defina jurídicamente este modelo y lo priorice en fiscalidad, financiación y políticas agrarias, así como una futura PAC post-2027 más simple, con pagos que reconozcan los servicios ambientales y sociales que prestan las explotaciones familiares y la ganadería extensiva.

Ante la emergencia climática, desde UPA han insistido en que el sector agrario “es parte de la solución y no del problema”. Reclaman apoyos al sector para abordar medidas de adaptación y mitigación frente al cambio climático, como pagos por captura de carbono, refuerzo de los seguros agrarios y un fondo europeo para crisis climáticas. “La Agricultura Familiar es lucha contra el despoblamiento, protección del medio ambiente y vida y trabajo para el medio rural. La Agenda 2030 es lucha por la igualdad, apoyar a los más desfavorecidos, conseguir la igualdad o proteger nuestro medio ambiente. ¿Quién puede estar en contra de eso?”.

En unidad de acción con ASAJA y COAG, UPA vuelve a convocar un proceso de movilizaciones en toda España con el objetivo de alzar nuestra voz, mostrar nuestro descontento, y lograr reformas que mejoren nuestro trabajo y nuestra vida

Nos movilizamos para mejorar nuestro presente y garantizar nuestro futuro

La estrategia de UPA ha sido siempre la misma en nuestros más de 40 años de existencia: movilizarnos con contundencia, proponer con audacia y negociar con inteligencia. Es así como hemos logrado grandes avances que han mejorado la vida de cientos de miles de agricultores y ganaderos.

En estos momentos, al inicio de 2026, con un contexto geopolítico complejísimo, con una crisis climática que complica enormemente nuestro trabajo, con un relevo generacional atascado por la escasa rentabilidad de nuestras explotaciones, volvemos a enfrentarnos a decisiones políticas que no nos gustan, y que pretendemos cambiar por los cauces justos de la movilización pacífica, la representación democrática y el debate público.

Al margen de las reivindicaciones territoriales y sectoriales que vayan incluyendo nuestras Uniones Territoriales, estos son nuestros motivos para movilizarnos en este 2026:

Necesitamos más presupuesto para construir más Europa: UPA somos una organización profundamente europeísta. Siempre nos hemos manifestado así, y seguimos siéndolo. Creemos que en un contexto como el actual necesitamos una Europa fuerte y unida, y ello pasa necesariamente por una Europa con más presupuesto y mejor repartido. La propuesta de Marco Financiero Plurianual 2028-2034 no nos gusta, y lo hemos dicho desde hace meses, con protestas en Madrid en mayo y en Bruselas, el 18 de diciembre.

No podemos construir más Europa diluyendo los fondos para el campo en un fondo común y además menos dotado. La PAC lleva perdiendo presupuesto una reforma tras otra. Ya está bien. Nuestros retos son enormes, y necesitamos el apoyo de un presupuesto firme. Entendemos los retos que afronta la UE en otras materias, pero no podemos construir el futuro del continente negando al campo nuestro papel estratégico. Las instituciones europeas están demostrando cierta sensibilidad a las protestas del campo. Aprovechémoslo.

PAC: A estas alturas creemos que no es necesario decir que la PAC no es una política para el campo, sino para toda la ciudadanía europea, que compra y disfruta de los mejores alimentos del mundo a un precio asequible, en parte gracias a esta política. Lo que conocemos de la propuesta de reforma no nos gusta nada. Parece que Von der Leyen quiere una PAC menos dotada y menos común. No aceptamos la disolución de los dos pilares ni la reducción de fondos.

Ni un euro de recorte y crecimiento del presupuesto global al menos vinculado a la inflación.

Ayudas para los agricultores y ganaderos activos con un reparto más justo de las ayudas, reduciendo el importe de las ayudas según crecen las hectáreas.

Necesidad de mantener a los agricultores pluriactivos y un régimen de pequeños agricultores de hasta 5.000 euros.

Más ayudas para los jóvenes y mujeres rurales, con planes específicos de relevo generacional.

Pagos a zonas con limitaciones naturales.

Aumento de las ayudas de crisis, muy necesario en este contexto de cambio climático.

Mantener y reforzar las ayudas asociadas dirigidas a los sectores que más lo necesitan.

Acuerdos comerciales: Los acuerdos comerciales son para UPA estratégicos y necesarios de cara a encontrar nuevas salidas a los alimentos que producimos. No existe ninguna duda acerca de la trayectoria y vocación exportadora del sector agrícola español. Ahora bien, en la mayoría de los acuerdos comerciales firmados en los últimos años, el sector agrario ha sido moneda de cambio de la UE y se ha sentido discriminado.

La reciente firma del acuerdo con Mercosur ha despertado temores lógicos en el campo, derivados de años de presión sobre los precios, aumento de costes y de incertidumbres. En UPA nos hemos movilizado desde hace meses y hemos celebrado infinidad de reuniones para lograr mejorar un acuerdo que lleva décadas fraguándose y que la Comisión Europea ha impulsado como respuesta política a la guerra arancelaria iniciada por Donald Trump. Gracias al trabajo realizado, podemos asegurar que este Acuerdo UE-Mercosur no es el de hace unos meses, pues contempla medidas, como ningún acuerdo jamás suscrito, para evitar perjuicios en nuestros sectores.

UPA exige que la política comercial de la UE se base en acuerdos comerciales justos que tengan como base una estrategia de cooperación y beneficio mutuo para todos las partes.

El sector agrario europeo es el líder mundial en comercio de alimentos, con más de 236.000 millones de euros anuales en exportaciones. Pretender enrocarnos en una estrategia aislacionista es absurdo y contraproducente.

Exigimos que todos los acuerdos comerciales (Mercosur, Canadá, Nueva Zelanda, Marruecos, Camboya y Myanmar…) incluyan y cumplan las cláusulas que se han comprometido para Mercosur y por supuesto que se apruebe de una vez por todas una normativa de etiquetado claro y transparente para que los consumidores decidan con conocimiento de causa.

Cadena alimentaria/Precios justos: En los últimos años hemos logrado grandes avances en materia de cadena alimentaria que contribuyen a la lucha por los precios justos. La Ley de Cadena Alimentaria, aprobada en 2013 y reforzada en 2021, es un ejemplo mundial, que ha inspirado además la Directiva europea de Prácticas Comerciales Desleales.

Estas legislaciones son un hito histórico que nos están permitiendo hacer frente a las dificultades del mercado y a las malas prácticas de ciertos agentes del mercado y de los especuladores. Aun así, sigue faltando mucho trabajo por hacer y exigimos la máxima implicación de las administraciones, que pueden y deben hacer mucho más en la vigilancia y el cumplimiento de la Ley de Cadena Alimentaria.

Exigimos:

Activación de los observatorios de precios regionales: Reuniones de análisis de la situación de los sectores más importantes coincidiendo con el inicio de las campañas de recolección.

Realización y actualización de estudios de costes de producción rigurosos en los sectores más importantes.

Campañas de información dirigidas a la industria, intermediarios y distribución de los estudios de costes de las principales producciones.

Inspecciones sobre el cumplimiento de la Ley de la Cadena a la industria e intermediarios por parte de inspectores para determinar el cumplimiento de la Ley.

Costes de producción: El alza de costes de producción es un grave problema para el campo que cobra más relevancia en el caso de los cultivos herbáceos extensivos: cereales y leguminosas. La escalada del encarecimiento de los fertilizantes que comenzó con la guerra de Putin en Ucrania sigue sin tener una respuesta adecuada, y exigimos medidas efectivas por parte de Europa, de España y de las empresas de fertilizantes.

Burocracia: Mientras un agricultor o agricultora, ganadero o ganadera, tenga que pasar más tiempo con el papeleo que con el trabajo propio de su explotación, la simplificación de los trámites burocráticos seguirá sin ser una realidad. UPA exige una verdadera simplificación de los trámites administrativos, haciendo uso de las tecnologías disponibles para ayudar a los profesionales en el desempeño de su trabajo, y no complicarles la vida.

Ganadería/Sanidad animal:

Modificación de la Catalogación en Europa de la Dermatosis Nodular con el objetivo de que desaparezca la obligatoriedad de realizar vacíos sanitarios en las explotaciones afectadas.
Garantizar vacunas suficientes para combatir las distintas enfermedades animales que nos afectan.

Más de 10.000 manifestantes y alrededor de 1.000 tractores paralizaron Bruselas el pasado 18 de diciembre en una protesta histórica. Representantes de UPA de toda España participaron en la manifestación. Tras la manifestación, una delegación de las organizaciones convocantes –de la que formaba parte el secretario general de UPA, Cristóbal Cano– se reunió con los comisarios Hansen (Agricultura), Serafin (Presupuestos), Sefcovic (Comercio) y Roswall (Medio Ambiente)

El pasado 18 de diciembre, más de 10.000 agricultores y ganaderos se desplazaron a la capital europea, Bruselas, desde los 27 Estados Miembros de la Unión. El objetivo era realizar una demostración de fuerza y de hartazgo para lograr un cambio de postura de la Comisión Europea, fundamentalmente en tres aspectos: el presupuestario, el burocrático y el comercial.

El COPA-Cogeca organizó la protesta, que se desarrolló pacíficamente –salvo actos muy puntuales y realizados al margen de los convocantes–. Los objetivos fueron reclamar:

Una PAC para después de 2027 que sea robusta, que tenga carácter común y que esté debidamente financiada y un Marco Financiero Plurianual que aporte soluciones en favor de la competitividad y del crecimiento.
Un comercio justo y transparente que proteja nuestras normas de producción y los sectores más sensibles, al tiempo que ayude a mejorar la competitividad.
Una verdadera simplificación, una mejor regulación y una mayor seguridad jurídica.

La manifestación se ha caracterizado por la coordinación, la determinación y un propósito firme común. Los agricultores han desfilado por las calles de Bruselas, desde el bulevar Albert II y el bulevar Botanique hasta Arts-Loi, donde las delegaciones nacionales han pronunciado discursos contundentes.

Participación de UPA

Representantes de UPA de toda España participaron en la manifestación. Cristóbal Cano, secretario general de UPA, pronunció un discurso desde el escenario principal de la protesta, al inicio de la marcha: “Queremos una PAC fuerte, con presupuesto y que esté a la altura del sector estratégico que somos. Parece que a alguien se le ha olvidado lo importantes que somos los agricultores y ganaderos. La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, tiene que dar marcha atrás para darnos el respeto y el lugar que necesitamos”.

Cano se refirió también a la necesidad de acuerdos comerciales justos: “No queremos ser otra vez moneda de cambio. No tenemos miedo de competir contra nadie, pero necesitamos jugar con las mismas reglas para competir en los mismos mercados.”, aseguró. Por último, reclamó una simplificación real de todas las cuestiones burocráticas y administrativas.

Negociación con la Comisión

En la mañana del día 18, la cúpula del COPA-Cogeca se reunió con el presidente del Consejo, Antonio Costa y con Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a los que trasladaron las tres reivindicaciones esenciales que motivaron la manifestación. Por la tarde, una delegación de las organizaciones convocantes –de la que formaba parte el secretario general de UPA, Cristóbal Cano– se reunió con los comisarios Hansen (Agricultura), Serafin (Presupuestos), Sefcovic (Comercio) y Roswall (Medio Ambiente) para incidir en los mismos mensajes.

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La pelota está ahora en el tejado de la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo. La manifestación fue un éxito, pero la lucha continúa. Las instituciones deben ahora escuchar y tomar medidas audaces. De ello depende el futuro de la agricultura europea y de la seguridad alimentaria de 450 millones de ciudadanos.

La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos organizará el 18 de diciembre, junto al resto de organizaciones agrarias del continente, una gran protesta en Bruselas para exigir un cambio radical en los presupuestos europeos destinados al campo

Europa necesita políticas fuertes y comunes, con un presupuesto creciente, que permitan al sector afrontar los retos de futuro, que pasan por alimentar a la población en un contexto de emergencia climática y de incertidumbre geopolítica. Sin embargo, las propuestas presupuestarias y políticas de la Comisión Europea presidida por Ursula Von Der Leyen “no permitirán afrontar esos retos”.

Es lo que aseguran desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, que ha anunciado la convocatoria de una “gran protesta” con alrededor de 10.000 participantes, agricultores y ganaderos de toda Europa, que mostrarán su rechazo a la propuesta de Marco Financiero Plurianual 2028-2034 y a la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que ha causado una “gran decepción y descontento” en el sector y que UPA ha criticado desde que se hizo pública.

La protesta está convocada por el COPA-Cogeca, organización de la que forma parte UPA, que aportará una delegación representativa de los diferentes territorios y sectores de la agricultura y la ganadería española, encabezada por su secretario general, Cristóbal Cano. UPA reclama a la Comisión Europea un “cambio radical” en su propuesta, con un incremento de las partidas para la PAC y un mantenimiento de su carácter común.

En la actual propuesta, el presupuesto para la PAC se reduciría entre un 20 y un 30%, pasando de 386.000 a 300.000 millones de euros. Esta reducción sería un paso más en un proceso de adelgazamiento del presupuesto de ayudas al campo que comenzó en los años 80 del pasado siglo. En los últimos 40 años, la PAC ha pasado de suponer el 73,2 % en 1980 a cerca del 24,6 % en 2023. Con el nuevo presupuesto ese porcentaje se quedaría en torno al 20 %.

El pasado mes de mayo, UPA ya organizó una protesta ante la sede de la UE en Madrid para exigir una PAC fuerte y con presupuesto. El campo llevará ahora su descontento hasta Bruselas con la exigencia de una “PAC sólida, común y bien financiada para después de 2027”. También reclaman normas comerciales justas y transparentes que protejan los estándares de la UE y los sectores más sensibles y una simplificación burocrática real, con mejor regulación y seguridad jurídica.

En los momentos más duros de los gravísimos incendios forestales del verano nadie, ni en los pueblos ni en las ciudades, podía mostrarse indiferente ante las imágenes del fuego avanzando sin control por las montañas. Escenas de pueblos acosados por las llamas, casas ardiendo, animales muertos, bomberas y bomberos forestales agotados -y mal pagados- por un trabajo de extrema dureza, agricultores convirtiendo sus tractores en herramientas de lucha contra el fuego, hombres y mujeres desesperados con mangueras, escobones improvisados y hasta cubos de agua

Más allá de los protagonistas, víctimas involuntarias del desastre, la retransmisión en directo de los incendios llega a la sociedad con el filtro de la televisión o el móvil, globalizando la evidencia de que, con independencia de la causa concreta de cada fuego, veranos como el de 2025 demuestran que vivimos en una emergencia climática extrema.

Cada verano es, desde hace años, el más caluroso desde que hay registros. A lo que se añaden fenómenos de tormentas y lluvias excepcionales por las DANAS -una palabra que desgraciadamente es ya familiar para todos- provocadas por el calentamiento excesivo del mar durante los meses de calor. En definitiva, una realidad que nos exige como sociedad actuar de manera inmediata para prevenir y mitigar, las dos acciones clave frente al cambio climático.

El debate posterior a los incendios de este año está cristalizando en un gran debate político y social, aupado por el Gobierno con su propuesta de Pacto de Estado. Lo cierto es que la realidad parlamentaria, política y territorial de España no parece muy proclive a grandes pactos de Estado. Pero ello no quita fuerza a la voluntad de quién gobierna para recordar que la emergencia climática es cierta, muy grave y con efectos demoledores, desmontando negacionismos de todo tipo.

Y en este punto entramos nosotros, los hombres y mujeres que vivimos y trabajamos en campo, en los llanos, los montes y los valles, en los grandes secanos y en las riberas de los ríos; porque en nuestro trabajo radica, en gran medida, el camino que permite prevenir y mitigar.

Frente a la emergencia climática, más y agricultura y ganadería familiar, sostenible y, sobre todo, más rentable.

Solo así conseguiremos que el relevo generacional sea una apuesta convencida en las explotaciones familiares, que otras y otros jóvenes sin “herencia” vean en la actividad agraria una alternativa deseable para su futuro; y con todo ello, contribuir a que los pueblos no se vayan quedando, poco a poco, con las casas vacías.

A más campo vivo, menos incendios. A más ganadería extensiva, con animales pastando y limpiando montes y prados de malezas, menos incendios. A más compromiso real de todas las instituciones con apoyos públicos para la agricultura familiar, menos incendios.

Esperemos que si no es posible llegar a un Pacto de Estado, al menos consigamos alcanzar un gran pacto social para actuar con contundencia frente a la gran emergencia climática.

Editorial del número 306 de la revista LA TIERRA de la Agricultura y la Ganadería.

La organización agraria UPA aplaude la presentación de la Estrategia de Relevo Generacional en la Agricultura y exhorta a todos los Gobiernos a desarrollarla con urgencia

La edad media de los agricultores en la Unión Europea es de 57 años, y solo el 12 % tiene menos de 40 años, de los cuales apenas el 2,5 % son mujeres. En España, el 41 % de los titulares de las explotaciones son mayores de 65 años y tan sólo el 9 % es menor de 41 años. Datos que demuestran el enorme desequilibrio en la estructura de las explotaciones agrarias europeas, en la que España no es una excepción. Este problema lleva muchos años siendo denunciado por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, y sin embargo no ha sido suficientemente atendido desde el ámbito de la política, a todos los niveles.

Esta situación podría estar a punto de cambiar gracias a una estrategia presentada por la Comisión Europea. La Estrategia para el Relevo Generacional en la Agricultura se ha presentado esta semana, con ambiciosos objetivos como para garantizar el futuro del campo europeo ante el envejecimiento de la población agraria y la pérdida de jóvenes en las zonas rurales, pretendiendo llegar a duplicar el número de jóvenes agricultores en la Unión Europea para 2040, del 12 al 24%.

UPA ha valorado positivamente la nueva estrategia, que reconoce claramente a los y las jóvenes agricultores como figuras clave para la sostenibilidad y la seguridad alimentaria, garantizando la renovación generacional especialmente en las explotaciones familiares. El relevo generacional se enfrenta sin embargo a importantes barreras: el acceso a la tierra y al crédito, los bajos ingresos y la falta de servicios y formación en las zonas rurales.

Cinco grandes líneas de actuación

La estrategia se basa en potenciar cinco grandes líneas de actuación:

Acceso a la financiación y al crédito. La financiación es esencial en la adquisición de tierras, puesto que el sistema que más opera es el del arrendamiento, no el de propiedad. Según explican desde UPA, los jóvenes deben poder adquirir tierras para asegurar el éxito de su plan de negocio, por ello la estrategia establece triplicar la ayuda máxima para la instalación de jóvenes agricultores hasta 300.000 euros, con préstamos adaptados, garantías y condiciones más favorables

Acceso a conocimientos y habilidades. La formación y las habilidades específicas para establecer y mantener explotaciones agrícolas viables son factores clave para que los jóvenes agricultores y ganaderos se desarrollen exitosamente. Se reforzarán los programas de educación y asesoramiento agrario, incluyendo el Erasmus para Jóvenes Emprendedores (EYE) y una Plataforma Europea de Mujeres en la Agricultura. El paquete proporcionará a los estudiantes ejemplos claros y prácticos de enfoques agrícolas modernos, como la diversificación, las herramientas digitales, la sostenibilidad y el trabajo conjunto en nuevos modelos de negocio.

Acceso a la tierra. Se creará un Observatorio Europeo del Suelo para mejorar la transparencia en la propiedad del suelo, ayudando a los agricultores a acceder a las tierras disponibles y apoyando la sucesión de las explotaciones agrícolas, además de informar sobre las políticas y prevenir la especulación con el suelo, facilitando a los nuevos agricultores el inicio de su actividad.

Condiciones de vida justas y acceso a nuevas oportunidades de ingresos. Se impulsarán servicios esenciales como sanidad, transporte o conectividad digital, junto a la figura de los “Embajadores Juveniles Rurales” que promoverán una imagen moderna del campo europeo, siendo defensores de la agricultura y la vida rural y contribuyendo activamente a los debates sobre políticas.

Sucesión y jubilación. Es esencial que los agricultores de más edad que desean jubilarse tengan las oportunidades y los medios para hacerlo con dignidad y seguridad financiera, fomentando el relevo generacional y asegurando pensiones adecuadas para una vida digna.

Una de las claves: el presupuesto

La estrategia recomienda a los Estados Miembros destinar al menos el 6 % de su presupuesto agrícola a medidas específicas que favorezcan la incorporación de jóvenes y nuevos agricultores, y que elaboren estrategias nacionales antes de 2028 para facilitar este cambio generacional. Sin embargo, adolece de un presupuesto europeo propio y ambicioso, una de las claves, en opinión de UPA, para que la Estrategia logre sus objetivos.

El representante de UPA en el CEJA, Cristóbal Touriñán, participa hoy y mañana en el Consejo de Jóvenes Agricultores (CEJA) en reuniones, con la presencia de la DG Agri, en las que se analizará y valorará la nueva Estrategia, en las que los y las jóvenes de UPA depositan sus esperanzas para afrontar los retos de futuro de los y las jóvenes del campo.

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