La muestra está ubicada en el pasillo que lleva a usuarios, familiares y trabajadores a las plantas de Hospitalización

El Complejo Hospitalario Universitario de Canarias (HUC), adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha inaugurado la exposición ‘Pintar es una medicina’, un proyecto artístico y emocional que reúne 96 dibujos realizados por niños y niñas que acuden al Aula Hospitalaria del centro hospitalario.

La muestra, instalada en el pasillo que lleva a las plantas de Hospitalización, recoge el talento, la creatividad y la capacidad de superación de los pacientes pediátricos que, a través del arte, encuentran una vía de expresión durante su estancia hospitalaria. Cada obra refleja vivencias, sueños, emociones y miradas llenas de esperanza, convirtiendo el dibujo en una herramienta terapéutica que complementa su proceso de recuperación.

Detalle de algunos de los dibujos que componen la exposición

El proyecto ’Pintar es una medicina’ nace con el objetivo de humanizar el entorno hospitalario y visibilizar la labor educativa y emocional que se desarrolla en el Aula Hospitalaria del HUC. A través de esta iniciativa, se pone en valor la importancia del acompañamiento pedagógico y artístico como parte fundamental del bienestar integral de los menores ingresados.

El gerente, Rafael Martín, visitó la exposición junto con el director de Enfermería, el jefe de servicio, supervisor del área funcional y supervisor de Pediatría que felicitaron al equipo docente del aula escolar por esta iniciativa que forma parte del programa más amplio ‘CuidArte’ y crea espacios de creatividad que contribuyen a mejorar el estado anímico de los pacientes y a mantener la continuidad educativa durante su hospitalización.

La exposición permanecerá abierta a los usuarios y pacientes en el hospital, invitando a profesionales, pacientes y visitantes a descubrir cómo, en palabras de los propios participantes, pintar no solo entretiene, sino que también cura.

La propuesta de los tres creadores Rosa P. Almeida, Anarcos y Pedro Déniz, que comprende arte sonoro, fotografía, instalación, vídeo y arte de acción, se inaugura el día 5 de marzo en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo grancanario

¿Se puede evitar que la violencia se escuche? ¿Pueden silenciarse los cuerpos y la memoria normalizando el miedo y colonizando ideológicamente el territorio mediante el terror?

La propuesta artística ‘Prohibido escuchar’ que plantean las dos artistas Rosa P. Almeida y Anarcos (Ana Rivero Arcos) -a la que se suma Pedro Déniz en calidad de artista invitado- que se inaugura el día 5 de marzo, a las 19:00 horas, en la sala de exposiciones del Centro de Artes Plásticas del Cabildo grancanario, pretende despejar algunos de estos interrogantes explorando la memoria histórica de Gran Canaria a través de la oralidad, el archivo audiovisual y la experiencia sensorial. Así, la entrega presenta al público un conjunto que obras y piezas que comprende arte sonoro, fotografía, instalación, vídeo y arte de acción.

Según explican las dos protagonistas de esta singular exposición que podrá contemplarse hasta el próximo 10 de abril, su punto de partida parte del testimonio de Carmen Sánchez, abuela de Rosa P. Almeida, que en el año 1997 registró en cintas VHS los testimonios de la anciana en los que recuerda cómo, en marzo de 1937, al acudir a la misa de alba en la Basílica de Arucas, los guardias desviaban a las transeúntes para que no se escucharan los gritos de quienes eran torturados en los sótanos de una casa señorial próxima al templo.

Ese gesto (desviar el tránsito, aislar el sonido, ocultar el horror) que sintetiza, según los artistas, una estrategia represiva más amplia: hacer que la violencia no se escuche, viene a articular el discurso de la muestra. Desde el año 2019 Anarcos y Rosa P. Almeida trabajan conjuntamente en la experimentación sonora, audiovisual y de acción en torno a esa memoria, realizando nuevas grabaciones y estableciendo relaciones entre el registro, el recuerdo, los relatos familiares y el esfuerzo por aceptar nuestro pasado.

El proyecto expositivo ‘Prohibido escuchar’ está planteado como un recorrido plástico y conceptual que evoca la memoria, y el espacio y características de la sala de exposiciones del Centro de Artes Plásticas contribuye a que los creadores hayan podido explotar convenientemente sus propósitos. El visitante se adentra en un lugar oscuro con imágenes en movimiento a ambos lados de la sala que provoca su estimulación y la imagen retínica. Se escuchan con poca intensidad piezas de arte sonoro y se introducen en el espacio desde una pesa antigua de plátanos y mantas, a dos sillas de cocina de formica enfrentadas, un mosaico con varias foto-acción.

Rosa P. Almeida (1974) es artista y directora de la trilogía cinematográfica compuesta por ‘Martes de Carnaval’, ‘Las puertas del tiempo’ y ‘La niña en el espacio’, entre otros muchos trabajos. En su trabajo existe una mirada y una escucha disidente en torno a la memoria, la muerte y la representación simbólica de los cuerpos. P. Almeida pone en valor la relación del cuerpo queer con el espacio natural y urbano desde perspectivas ecofeministas, exploratorias de la memoria histórica canaria, el presente turistificado y su relación con lo neocolonial.

Por su parte, el trabajo de Anarcos (Ana Rivero Arcos) se abre en los últimos años de su proceso creativo a lenguajes y disciplinas como la performance, la imagen en movimiento y el sonido. En proyectos como ‘La Cosmonauta’, ‘¡Oye Siri!’, ‘Dracaena Drago’ o ‘Aperitivos sonoros’, investiga, desde lo cotidiano, cuestiones relacionadas con la identidad, la comunicación y la relación entre el cuerpo y el entorno, así como la experiencia sensorial del sonido. Entiende el arte como un espacio de deriva, experimentación y escucha.

Finalmente, el artista interdisciplinar invitado al proyecto ‘Prohibido escuchar’, Pedro Déniz, ha venido desde los años 90 desplegando su práctica artística alrededor de lo objetual, la instalación, la fotografía y el vídeo, con un desarrollo centrado en la performance-art, la poesía visual y el diseño gráfico. Su trabajo aborda de forma crítica la memoria, el territorio, la identidad y los contextos sociopolíticos que le ha tocado vivir. Sus proyectos ‘La Puente’, ‘Welcome’, ‘Implosión’, ‘Back Garden’ o ‘Trincheras del Pensamiento’, entre otros, han sido presentados en exposiciones individuales, colectivas y bienales internacionales.

Visita guiada a la muestra y taller

Uno de los tres creadores protagonistas de la muestra, Pedro Déniz, ofrecerá una visita guiada el día 24 de marzo, a las 17:30 horas, en la que avanzará al público cuál ha sido la metodología de trabajo que ha guiado a los artistas para levantar la propuesta ‘Prohibido escuchar’. Asimismo, Déniz imparte el día 26 de marzo, a las 17:30 horas, un taller en el que propondrá experimentar con esta lógica de superposición mediante dinámicas de escucha, acción, impresión y transferencia de palabras, activando el espacio como superficie sensible donde la memoria puede reaparecer. El citado taller, que se desarrolla desde un enfoque práctico, participativo, experiencial y reflexivo, está orientado a personas adultas interesadas en arte contemporáneo y memoria histórica.

La citada muestra, que podrá contemplarse hasta el próximo 10 de abril en el centro que gestiona la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario en el número 8 de la calle Colón, en Vegueta, forma parte de la convocatoria de Proyectos Expositivos 2025-2026 y puede ser visitada de manera gratuita de lunes a viernes 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

A las 20.00 horas del jueves 5 de febrero de 2026, se procederá a la INAUGURACIÓN en el Centro Socio-Cultural LA CASA VERDE de Firgas, de la Exposición “Inocencia salvaje: las niñas jarrapas de Andrea Abreu”, una interpretación visual de Sandra González Reina -margullito- de la conocida obra narrativa de la escritora tinerfeña, en una muestra promovida por el colectivo La Vinca Ecologistas en Acción, con motivo del Día Internacional de la Mujer 2026

La exposición titulada Inocencia salvaje: las niñas jarrapas de Andrea Abreu, está estrechamente unida al libro del mismo título que será presentado previamente en el espacio firguense. Se trata de las obras originales que Sandra González Reina (conocida artísticamente como margullito) compuso para leer, desde un punto de vista gráfico, las particularidades llamativas de la obra de la tinerfeña Abreu.

Dos lenguajes diferentes, análisis literario e ilustrado, se dan la mano para generar una interpretación del mundo de las niñas protagonistas. Así, el proyecto expositivo presenta todas sus ilustraciones relacionadas con un fragmento literario concreto de la obra narrativa. La estética general de las piezas aparece plasmada en blanco y negro para representar la opacidad, la tristeza y la opresión que sufren las menores. El mundo infantil se genera a partir de líneas finas, poco definidas, para mostrar la incertidumbre vital de las niñas y la construcción aún de su propia identidad. Por otro lado, no hay rasgos ni diferencias de género en sus personajes para dar a entender que este forma parte de una construcción social más de las que recaen sobre las protagonistas.

El proyecto, vinculado al mundo de la mujer desde la infancia y la adolescencia y presentado precisamente en La Casa Verde durante el mes del 8M, muestra el valor crítico e iluminador que posee la tan valorada novela canaria Panza de burro al colocar en el centro elementos que normalmente ocuparían el margen social. Y son algunos de esos elementos los que margullito ejecuta con su estilo para hacerlos aflorar ante nuestros ojos. Como se indica en el ensayo: “La novela se impone ante lo que se espera de la infancia, lo que se espera de las niñas, las expectativas de la modalidad dialectal canaria, de la vida rural y de las propias Islas. Encontramos una rebelión ante varios elementos que, por ubicarse en los márgenes y la subalternidad, parecen estar en el punto de mira poderoso de todos aquellos que sí ocupan el centro”.

Sandra González Reina (Moya, Gran Canaria, 1997) es poeta e ilustradora, graduada en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la ULPGC y docente de Lengua y Literatura en Secundaria. Crea el proyecto artístico margullito en 2021, donde fusiona lo literario y lo visual a partir de cuerpos casi nunca normativos y de variados elementos de la cultura canaria, con el que colabora en la revista digital BienMeSabe.org. Ha expuesto en varias ocasiones, individual y colectivamente, y además ha trabajado como diseñadora en portadas de libros y en discos de agrupaciones musicales como Tierra de Fuego y Arube, entre otras actividades gráficas. Forma parte de la Asociación Cultural G21 (Generación del 21), una agrupación de jóvenes artistas canarios de diferentes disciplinas, donde interviene como ilustradora y poeta.

La muestra permanecerá abierta hasta el 20 de marzo de 2026, y se podrá visitar en el Centro Socio-Cultural La Casa Verde de Firgas, los miércoles, jueves y viernes, en horario de 18.00 a 20.00 h.; y en horarios especiales para colectivos y centros educativos que así lo soliciten.

La Casa de Colón inauguró en la tarde del miércoles 25 de febrero la exposición ‘Alma de nácar. Enconchados, la luz de México’, un proyecto que sitúa en el centro del discurso museográfico una de las manifestaciones más singulares del arte novohispano: los enconchados mexicanos del Barroco

La muestra, que podrá visitarse hasta el 28 de junio, coincide con el 75 aniversario del museo y se integra en un momento de reflexión institucional sobre su identidad y su papel contemporáneo. En este contexto, la exposición no solo presenta piezas de extraordinario valor artístico, sino que propone una lectura de los procesos históricos y culturales que conectaron Europa, América y Asia desde el siglo XVI.

En el mundo se conservan apenas unas 250 piezas de enconchados. Un tercio de ellas se custodia en el Museo de América, institución de referencia internacional en el estudio y conservación del arte virreinal, cuya colaboración ha sido fundamental para su contextualización.

El eje de la exposición es la serie titulada ‘El asedio de Viena’, realizada hacia 1690 en la Nueva España. Las seis tablas representan el asedio otomano a la capital de los Habsburgo y combinan pintura al óleo con incrustaciones de nácar pulido sobre madera, generando un efecto lumínico cambiante característico de esta técnica.

Las obras llegaron a Gran Canaria en 1960, cuando la abuela del actual custodio decidió trasladarlas desde Madrid a la isla. Desde entonces permanecieron en el ámbito privado, conservadas en el entorno familiar. Su exhibición en la Casa de Colón supone ahora un hito en su trayectoria: del espacio doméstico al patrimonio compartido, incorporándose por primera vez al relato público de la isla.

La inauguración oficial de la muestra contó con la participación de la consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Guacimara Medina; la directora de la Casa de Colón, Carmen Gloria Rodríguez; la doctora en Historia del Arte y ex restauradora del Museo América, Rocío Bruquetas; el conservador de colecciones virreinales del Museo de América, Sergio Coca Crespo; el conservador del citado museo, Ramón Gil; y un representante de la familia Manrique de Lara, custodios de la serie desde su llegada a la isla.

Carmen Gloria Rodríguez abrió el acto destacando la relevancia de esta exposición en el año del 75 aniversario del museo, insistiendo en “la apuesta por proyectos que amplían la mirada atlántica de la institución y refuerzan su vocación de espacio de diálogo cultural".

Por su parte, Sergio Coca contextualizó la serie dentro de la producción novohispana de finales del siglo XVII, señalando que fue elaborada en el taller de Juan González y que sus composiciones se inspiran en grabados del holándes Romeyn de Hooghe, reflejo de la intensa circulación de modelos iconográficos en el Barroco.

Asimismo, Coca Crespo subrayó que “estas obras son fruto de redes globales de intercambio que conectaban Europa, América y Asia a través de rutas como el Galeón de Manila”.

Rocío Bruquetas profundizó en la complejidad técnica de los enconchados, destacando la destreza necesaria para incrustar el nácar en la superficie de madera y aplicar las capas pictóricas que permiten que el brillo emerja bajo la pintura. También recordó que “aún existen interrogantes sobre su función original y los procedimientos empleados en los talleres novohispanos”.

Ramón Gil explicó que el montaje expositivo, ubicado en la sala 206, “busca potenciar la luminosidad del nácar y subrayar el diálogo histórico entre México y Canarias, con una propuesta cromática inspirada en los tonos de la cochinilla que refuerza esa conexión atlántica”.

Durante el encuentro intervino igualmente un representante de la familia Manrique de Lara, quien recordó la decisión de su abuela de trasladar las tablas a Gran Canaria en 1960, gesto que inició el vínculo entre este conjunto novohispano y el territorio insular.

La exposición se completa con tres obras que permiten comprender la riqueza material y el mestizaje cultural propios de esta producción artística: un enconchado religioso dedicado a San Miguel Arcángel (ca. 1700), un escritorio con incrustaciones de hueso, ébano y carey procedente de Campeche (1650-1670) y una arqueta de carey y plata de la parroquia Matriz de San Lorenzo (ca.1760).

El Centro Socio-Cultural LA CASA VERDE (c/ Los Berreros, nº 2) de la Villa de Firgas acoge el próximo jueves 5 de marzo de 2026, a las 19.00 horas, el acto de presentación de “Inocencia salvaje: las niñas jarrapas de Andrea Abreu”, de la artista moyense Sandra González Reina, un ensayo y una exposición sobre la importancia de la mirada femenina infantil en la narrativa de la escritora tinerfeña, estando la autora acompañada por Echedey Medina Déniz y José Miguel Perera

Sandra González Reina, conocida artísticamente como margullito, publicó meses atrás el primer libro existente sobre una de las obras más conocidas de la narrativa canaria reciente, y sin duda la más difundida desde que se dio a conocer hace unos cinco años: Panza de burro, de Andrea Abreu. Lo hace en un ensayo de cien páginas titulado Inocencia salvaje: las niñas jarrapas de Andrea Abreu, que estrenó la colección, El 7 de la lengua, de Mercurio Editorial.

Será presentado el próximo jueves, 5 de marzo, a las 19:00 horas, en el Centro Sociocultural La Casa Verde de Firgas (c/ Los Berreros, n.º 2). La autora dialogará sobre su libro con el poeta Echedey Medina Déniz y ambos estarán acompañados por el coordinador de la colección, el también docente y escritor José Miguel Perera.

“En el universo literario pocas veces se apuesta por un personaje infantil femenino independiente que lleve el peso de la trama. No obstante, cabe resaltar las nuevas tendencias en la literatura actual que proponen cambios significativos con respecto al protagonismo infantil”. Desde este planteamiento inicial, González Reina detalla cómo se van entremezclando en “Panza de burro” la mirada crítica ante la realidad de dos mujeres adolescentes canarias rodeadas de un espacio y un tiempo determinados que condiciona sus vidas con rotundidad: la alimentación, la precariedad económica, la sexualidad, lo femenino, sus juegos y gustos personales…

Esta importancia del punto de vista femenino en la obra no es casual que esté presente este mes en La Casa Verde de Firgas, pues la intención del espacio es además conmemorar el Día de la Mujer 2026, actividad con la que La Vinca Ecologistas en Acción empieza los actos previstos para marzo.

Una de las particularidades del ensayo es que viene acompañado por ilustraciones de la propia autora, una forma diferente y original de completar su interpretación de la conocida novela de Abreu. Esta es la razón por la que, junto a la presentación del libro, se inaugura igualmente, en el mismo espacio y con idéntico nombre, una exposición de margullito (la propia Sandra González) con las imágenes generadas ante Panza de burro.

Sandra González Reina (Moya, 1997) es poeta e ilustradora, graduada en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la ULPGC y docente de Lengua y Literatura en Secundaria. Crea el proyecto artístico margullito en 2021, donde fusiona lo literario y lo visual a partir de cuerpos casi nunca normativos y de variados elementos de la cultura canaria, con el que colabora en la revista digital BienMeSabe.org.

Ha expuesto en varias ocasiones, individual y colectivamente, y además ha trabajado como diseñadora en portadas de libros y en discos de agrupaciones musicales como Tierra de Fuego y Arube, entre otras actividades gráficas. Forma parte de la Asociación Cultural G21 (Generación del 21), una agrupación de jóvenes artistas canarios de diferentes disciplinas, donde interviene como ilustradora y poeta.

A partir de las 19.00 horas del jueves 5 de febrero de 2026, se podrá visitar en el Centro Socio-Cultural LA CASA VERDE de Firgas, la Exposición Fotográfica “HUMEDALES, UN TESORO QUE CONSERVAR”, del fotógrafo Antonio Pérez Marrero, en una muestra promovida por el colectivo La Vinca Ecologistas en Acción, con motivo del Día Mundial de los Humedales 2026, que se conmemora el 2 de febrero de cada año, fecha que celebra la firma del Convenio de Ramsar en 1971

La importancia de los Ecosistemas húmedos para la biodiversidad en la tierra, es fundamental, ya que aunque solo ocupan el 5% de la superficie albergan a casi el 40% de todas las especies de animales y plantas. Pero además juega un papel fundamental para la vida, incluida la de los seres humanos, y ello si no hablamos del papel trascendental que juegan para paliar los efectos adversos del cambio climático. Lo que los convierte en un “tesoro” de incalculable valor que debemos conocer para conservarlo.

Los humedales son los ecosistemas más degradados del planeta y símbolos claros del expolio de la naturaleza por un modelo económico que prioriza el beneficio de unos pocos frente a la vida. Desde 1700 se ha perdido cerca del 90% de los humedales del mundo.

Los humedales naturales en Canarias han llevado un importante retroceso debido a la sobreexplotación del acuífero y a la invasión del turismo de las principales zonas costeras con humedales, pero en el apartado de humedales artificiales ha habido un incremento tras la construcción de estanques, presas… que han generado hábitats adecuados para la vida natural en esos espacios, que en pleno siglo XXI debemos conservar, proteger y restaurar con sumo cuidado, ya que el desarrollismo desaforado se los está llevando por delante a gran velocidad. Esta destrucción no es casual: responde a decisiones políticas y económicas que han puesto sistemáticamente el beneficio privado por delante del interés general.

Pérez Marrero, nos acerca su quinta muestra individual, tras su debut exponiendo en el año 2023 con la una exposición “La luz en el paisaje”, que se pudo mostrar en Firgas y Arucas”; ya en 2024 nos brindó la oportunidad de disfrutar de la muestra “Chiquito mundo. El valor de los más pequeños”, centrada en los animales más pequeños, que a pesar de su tamaño, son de gran importancia para la vida. En esta ocasión nos ofrece “Humedales, un tesoro que conservar”, con más de cuarenta obras que nos acercan a los espacios con agua en las islas, naturales y/o artificiales, y a los seres que viven en ellos, animales y plantas perfectamente adaptados que atesoran una gran riqueza para nuestra biodiversidad.

Nos comenta Antonio Pérez, “que en ”Humedales, un tesoro que conservar” pretende contribuir a poner en valor estos espacios, a que aprendamos a quererlos y trabajemos para revertir la dinámica de desecación que se ha dado en los últimos tiempos apostando para conservar estos tesoros de enorme valor. Con esa ilusión he preparado esta exposición, a la que les invito a acercarse, conocer y compartir la mirada hacia el mundo de los humedales canarios y la vida que albergan”.

Antonio Pérez Marrero nace en Arucas hace 70 años, y realiza estudios de Pedagogía, trabajando la mayor parte de su vida en Educación, acercándose desde pequeño a la fotografía, pero iniciando esta etapa de muestra pública tras su jubilación laboral, y con la motivación de aportar en el cuidado y protección de la naturaleza.

La muestra permanecerá abierta hasta el 27 de febrero de 2026, y se podrá visitar en el Centro Socio-Cultural La Casa Verde de Firgas, los miércoles, jueves y viernes, en horario de 18.00 a 20.00 h.; y en horarios especiales para colectivos y centros educativos que así lo soliciten.

La muestra se inaugurará el día 29 de enero, de 19:00 a 20:30 horas, y se podrá visitar hasta el 28 de junio de 2026

La Casa-Museo Antonio Padrón. Centro de Arte Indigenista inaugura el día 29 de enero, a las 19:00 horas, la exposición ‘Manolo Millares y Antonio Padrón: Conversaciones en paralelo’, dedicada a la relación artística y personal entre dos de los nombres más relevantes del arte canario del siglo XX.

La exposición es una producción conjunta del Museo de Bellas Artes de Gran Canaria (MUBEA) y la Casa-Museo Antonio Padrón, con la colaboración del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), y está comisariada por José Alejandro Díaz Hernández. Permanecerá abierta al público hasta el 28 de junio de 2026.

La muestra reúne obras de ambos artistas y aborda sus trayectorias a partir de los contactos, encuentros y contextos compartidos que se documentan entre ambos artistas a lo largo de sus carreras, con especial atención al periodo comprendido entre finales de la década de 1950 y comienzos de los años sesenta.

El núcleo central de la muestra se articula en torno a un conjunto de obras realizadas por Antonio Padrón entre 1961 y 1962, entre ellas Cuadro número 1, Cuadro número 2, Cuadro número 3, Cuadro número 4 y Cuadro número 5, así como varias esculturas y tallas en madera realizadas a comienzos de la década de 1960 que evidencian su interés por el volumen, la estructura y la materia.

Estas piezas se presentan junto a Cuadro 111 (1960) de Manolo Millares, obra incluida en la muestra y perteneciente a su etapa de investigación en torno a la abstracción y la materia.

La exposición incorpora así un conjunto de obras de carácter abstracto y experimental de Antonio Padrón, una faceta de su producción que convivió con su obra figurativa y que el propio artista mantuvo separada del resto de su trabajo “para que no se pelearan”.

Una relación marcada por la cercanía y la distancia

Antonio Padrón y Manolo Millares mantuvieron una relación que, iniciada desde la distancia, se fue estrechando con el paso del tiempo. Los primeros contactos se produjeron a través de figuras del entorno cultural insular, como el crítico y periodista Servando Morales Miranda, y derivaron posteriormente en encuentros personales en el estudio de Gáldar y en tertulias compartidas junto a artistas como Felo Monzón o Martín Chirino.

Pese a estos espacios de intercambio, sus trayectorias artísticas avanzaron en direcciones distintas. Mientras Manolo Millares desarrolló una investigación plástica centrada en la materia y la abstracción, Antonio Padrón mantuvo una producción más diversa, en la que la experimentación abstracta convivió con una figuración profundamente vinculada al mundo rural y simbólico de Canarias.

Millares le seguirá la pista a Padrón, acudiendo a ver su primera exposición en El Museo Canario en 1954, muestra de la que dejará escrito una anotación en sus «Memorias». Estas notas deben situarse en el contexto de la producción millariana quien, tras dejar atrás sus primeras acuarelas y paisajes, se acerca al surrealismo en su “Exposición Superrealista” en El Museo Canario de 1948, fecha en la que Antonio Padrón continúa estudiando en Madrid.

Ilustraciones de Manolo Millares y Antonio Padrón comparten páginas del libro «La Flor de la maljurada» de Juan del Río Ayala. Posiblemente fuera éste uno de los últimos trabajos de Millares antes de su marcha a Madrid junto con los artistas Elvireta Escobio, Martín Chirino, Alejandro Reino y Manolo Padorno en 1955. Es muy posible que la inclusión de Padrón y de Millares responda más al interés del responsable de la edición que al propio autor.

La obra de Padrón y de Millares se podrá ver por primera vez una al lado de otra en la colectiva «I Exposición de Arte Nuevo» abierta en octubre de 1956 en la Universidad de La Laguna. Por su parte, Padrón viajará a Madrid en algún momento entre abril de 1957 y mayo de 1958. Ambos volverán a exponer juntos en la «Exposición de Arte Contemporáneo» organizada por la Escuela Luján Pérez y abierta en el Casino de Gáldar del 18 al 26 de julio de 1964. Padrón mostrará aquí dos obras - «Composición número 1» y «Composición número 2»-, ambas fechadas en 1961.

El artista plástico Carmelo Sangó inaugura este viernes 30 de enero, a las 20:00 horas, en la Sala de Exposiciones Encarnación Monzón del Museo Agáldar, su nueva exposición titulada “Lo que nadie quiere ver…”, una propuesta comprometida que trata la realidad social de la indigencia urbana desde una perspectiva crítica y humanista

Nacido en Albacete y actualmente residente en la Villa de Firgas, Carmelo Sangó es licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia. Desde 2008, ha optado por alejarse del circuito comercial para dedicarse a la investigación artística centrada en temas sociales. Esta exposición es el fruto de ese proceso de reflexión intensa y empática.

La muestra, compuesta por diez obras de gran formato, ofrece una radiografía visual de los distintos perfiles y situaciones de personas en situación de calle, cuya existencia suele ser ignorada o instrumentalizada por la sociedad. Nueve piezas resumen los tipos observados en su investigación, mientras que la décima obra, un panel homenaje, reconoce a todos aquellos que participaron como modelos en el proyecto, convirtiéndose en protagonistas invisibles de una realidad que “nadie quiere ver”.

El estilo visual de la exposición, con un uso predominante del azul y negro, evoca tanto la frialdad de la indiferencia como la dignidad silenciosa de quienes viven en los márgenes. Las imágenes, cargadas de expresividad y fuerza narrativa, invitan al espectador a mirar más allá del estereotipo y a cuestionar su propia percepción del otro.

“Por negación eliminé el tema general de la pobreza y me centré en la indigencia manipulada por terceros y/o por la elegida (manipulada) por uno mismo. Tras investigar, siempre con un fin plástico y admitiendo que mi intención nunca fue analizar sus causas (lo cual dejo para otro tipo de estudios), llegué a la conclusión que la pobreza manipulada por terceros tenía un único fin: utilizar las des- gracias sociales o reales o las malformaciones de unos para despertar la “caridad” (verdadera o falsa) de otros”, explica el artista.

La muestra es organizada por el Museo Agáldar, bajo la dirección de Carlos Ruiz Moreno, concejal de Museos del Ayuntamiento de Gáldar y se podrá visitar desde el viernes 30 de enero hasta el domingo 15 de febrero de 2026, con inauguración oficial el día 30 a las 20:00 horas. El horario de visitas será de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas, y los sábados y domingos, de 10:30 a 18:30 horas, con entrada libre y gratuita durante todo el período expositivo.

La artista explora el horizonte y el color como proyección del mundo interior en una muestra que podrá visitarse del 23 de enero al 5 de abril en Santa Cruz de Tenerife

El paisaje nunca es neutro, está cargado de memoria, experiencias y emociones que impregnan los ojos de quien lo observa. Desde esta premisa se articula la investigación artística de Gema López en la muestra ‘Horizontes’, que se puede disfrutar hasta el 5 de abril en la Sala de Arte Contemporáneo (SAC) de Santa Cruz de Tenerife. En ella, la artista invita al público a recorrer una serie de paisajes que, más que representar el mundo, funcionan como mapas sensibles de su propio estado interior.

Gema López construye horizontes que no pertenecen ni al mundo físico ni al mental, sino a un territorio intermedio: el de la emoción. El mar y el cielo dejan de ser escenarios naturales para convertirse en superficies sensibles, cargadas de tensión psicológica, apertura, incertidumbre o calma.

Un recorrido pictórico que surge a partir de la estancia de la artista en Las Palmas de Gran Canaria, donde el horizonte marítimo irrumpió con fuerza en su pintura. En la exposición, el autorretrato psicológico que va desplazando progresivamente hacia lo que puede definirse como paisaje emocional: una geografía simbólica donde el horizonte, el cielo y el color funcionan como proyección del mundo interior.

Piezas de la exposición

En obras como ‘Noche y agua’ o ‘En busca del horizonte’, que forman parte de la muestra, la figura de la artista se integra o se disuelve progresivamente en el paisaje. El cuerpo, primero presente, comienza a desaparecer para dejar paso a cielos, nubes y gradaciones cromáticas que actúan como estados del ánimo. El horizonte, tradicionalmente asociado a lo alcanzable o a lo posible, se transforma aquí en un símbolo de búsqueda interior.

Esta transición culmina en series recientes como ‘El cielo es un estado mental’ y ‘Campos de color’, en las que la pintura abandona casi por completo la figuración. El paisaje se vuelve inmaterial y el color asume un papel central como portador de vibraciones emocionales. Ya no se trata de representar un lugar, sino de habitar una experiencia interna: espacios mentales abiertos, amplios, cambiantes, que remiten a la idea de proceso más que a un estado definitivo.

La obra de Gema López dialoga así con la noción de que el paisaje es un autorretrato desplazado: una forma de hacer visible lo invisible, de proyectar hacia el exterior los pliegues íntimos de la identidad. Como plantea Gaston Bachelard en ‘La poética del espacio’, la frontera entre lo de dentro y lo de fuera no es fija. En esta tensión constante se sitúa una pintura que no describe el mundo, sino que lo siente, lo atraviesa y lo convierte en clima emocional.

Gema López. Nacida en Lugo y vinculada vitalmente a los paisajes de Galicia, la obra de López ha estado marcada durante años por una reflexión sobre el cuerpo, el frío y la introspección. Autorretratos como ‘Muerte por congelación’, ‘Peligro de congelación’ o ‘Tiempo congelado’ dan cuenta de una etapa en la que el cuerpo aparece como territorio vulnerable, expuesto a una temperatura emocional extrema. Frente a ello, obras como ‘El sol está en mi casa’ introducen la idea del calor y del refugio, donde el cuerpo se convierte en espacio habitable.

DANIEL RIETTI DESAFÍA LAS CONVENCIONES TRADICIONALES DE LA FOTOGRAFÍA EN SU NUEVA ENTREGA INDIVIDUAL ‘ES UNA TRANSFORMACIÓN’

La exposición del creador en la que crea redes de significados entre fotografías, objetos y documentación, se inaugura el día 22 de enero, a las 19:00 horas, en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo grancanario

El Centro de Artes Plásticas del Cabildo grancanario inaugura el día 22 de enero, a las 19:00 horas, la primera de las exposiciones individuales del nuevo año previstas en su programación con la obra del creador Daniel Rietti, quien presenta su última serie titulada ‘Es una transformación’.

Rietti capta con la lenta de su cámara la fugacidad de las prácticas domésticas desde la subjetividad, pero con una esmerada y persistente atención que refleja su deseo de desafiar constantemente las convenciones tradicionales de la fotografía, incorporando diversos géneros a su obra, ya sean naturalezas muertas, el rigor de las formas arquitectónicas, el paisaje, retratos y fotografía documental. Cada imagen suya es un fragmento recogido de la experiencia personal que revela la particular manera de mirar y habitar el mundo recolectando una belleza banal y contingente. Una belleza que pareciera pasar desapercibida engullida por la velocidad de nuestros días.

Visita guiada a la muestra

La citada muestra, que podrá contemplarse hasta el próximo 20 de febrero en el centro que gestiona la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario en el número 8 de la calle Colón, en Vegueta, forma parte de la convocatoria de Proyectos Expositivos 2025-2026 y puede ser visitada de manera gratuita de lunes a viernes 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

Daniel Rietti utiliza montajes no convencionales para crear redes de significados entre fotografías, objetos y documentación, que varían según los proyectos que acomete. Su archivo fotográfico, en constante expansión, combina imágenes de diferentes épocas, estableciendo nuevas conexiones simbólicas y visuales. La obra se caracteriza por un enfoque colectivo, democrático e íntimo, donde ninguna imagen prevalece sobre otra y el espectador decide cómo interactuar con las piezas, permitiendo una lectura dinámica y personal.

El artista, que el día 29 de enero, a las 18:00 horas, dirige una visita guiada a su muestra denominada ‘Es una transformación’ para explicar al público cuál es su metodología de trabajo y sus intereses creativos, entiende que cada fotografía suya podría actuar a modo de autorretrato, ya que manifiesta claramente su paso por el mundo, experiencia vital y su singular perspectiva sobre lo que observa.

En su trabajo, los métodos de montaje se han alejado de las prácticas tradicionales, con el deseo de llevar la fotografía/imagen al borde de la instalación. Bajo una profunda influencia de la pintura, los códigos de color, y la recontextualización del archivo encontrado como fotografías de revistas de moda o imágenes de prensa intervenidas, Rietti ha dado esos pasos previos para continuar esta investigación que siempre versa sobre la metaimagen, refiriéndose a una reflexión visual de segundo grado sobre la naturaleza misma de las imágenes y su contexto.

Así, el artista es capaz de generar redes de significados entre las fotografías, objetos y documentación que completan o dan pistas al espectador para la lectura de su obra. Trabaja continuamente con todo su material fotográfico, colocando imágenes de sus primeros trabajos junto a las más recientes, activando nuevas conexiones de sentido en su interpretación.

El archivo con el cual Daniel Rietti trabaja es una creciente comunidad de imágenes, en ocasiones intervenidas. El repertorio dinámico, mediante el cual múltiples alianzas y yuxtaposiciones, pictóricas y simbólicas, se forman, desmontan y reforman, con el tiempo en sus instalaciones y publicaciones.

Hay una directriz fundamental en la obra de Daniel: el sentido de lo colectivo, lo democrático, lo íntimo, lo cotidiano, lo que sin percatarnos se hace a sí mismo y de repente ahí está, ante nuestra mirada. Ninguna imagen prevalece sobre otra; el espectador decide, de manera dinámica y deliberada, cómo interactuar con un conjunto de imágenes. A través de la multiplicidad de imágenes y la aleatoriedad con la que se colocan unas junto a otras, Rietti apela a la experiencia del espectador y a sus mecanismos de interpretación.

La cotidianidad de sus naturalezas muertas abarca desde eventos casuales, como una mesa de cocina, hasta prendas de ropa, donde el drapeado y la disposición casi gestual atestiguan la ausencia de quien las ha usado y, exhausto, las ha dejado caer sobre el barandal de la escalera, o sobre un rincón del paisaje urbano. Ese gesto, en sí mismo, alude a la esencia de las cosas, lo que no implica su ser necesario, sino su ser contingente, su uso y desgaste.

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